La primacía de Pedro
Lectura: 7 minutos · Actualizado el 18 de octubre de 2026
Perugino, La entrega de las llaves a San Pedro (1481-1482). Dominio público, vía Wikimedia Commons.
Las llaves del mayordomo
En el reino de David, según testimonia el libro de Isaías, el rey tenía un mayordomo, el que estaba «sobre la casa», al ha-bayit (עַל־הַבָּיִת). Era el primero después del rey y gobernaba en su nombre. Isaías narra cómo Dios quita ese cargo a Sebna y se lo da a Eliaquim: le pone sobre el hombro la llave de la casa de David, lo que él abra nadie lo cerrará y lo que él cierre nadie lo abrirá. Será un padre para los habitantes de Jerusalén (Is 22:15-24). Las llaves eran el signo de una autoridad delegada por el rey y el cargo pasaba de una persona a otra. También el sucesor de Pedro es llamado padre: «papa» viene del griego pápas (πάππας), la forma cariñosa de decir «padre», como nuestro «papá». En los primeros siglos se daba a varios obispos y desde los siglos V y VI quedó reservado en Occidente al obispo de Roma.
«Tú eres Pedro»
Cuando Simón conoce a Jesús, este le cambia el nombre: «tú te llamarás Kefas —que se traduce: Pedro—» (Jn 1:42). En arameo, la lengua de Jesús, Kefa (כֵּיפָא); en griego, Kephâs (Κηφᾶς) o Pétros (Πέτρος). En la Escritura, cuando Dios cambia el nombre de alguien le da una misión, como a Abrán, que pasa a llamarse Abraham (Gn 17:5). Años después, cuando Pedro confiesa que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo, Jesús le responde con las palabras de Isaías, que los apóstoles comprendían perfectamente: tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia; a ti te daré las llaves del reino de los cielos y lo que atares sobre la tierra estará atado en los cielos (Mt 16:16-19). Cristo es el rey de la casa de David; Pedro, el mayordomo que recibe sus llaves.
Kefas, un nombre que no se tradujo
El Nuevo Testamento está escrito en griego, pero varias veces conserva el nombre que Jesús le dio a Simón en su propia lengua, el arameo: Kefa (כֵּיפָא), transcrito en griego Kephâs (Κηφᾶς). San Juan lo registra al narrar el momento en que Jesús se lo impuso (Jn 1:42), y Straubinger anota allí que «Kefas significa en arameo: roca». Y san Pablo, escribiendo en griego a comunidades de habla griega, lo llama casi siempre así, Cefas, y no Pedro: en la Primera Carta a los Corintios (1 Cor 1:12; 3:22; 9:5; 15:5) y en la Carta a los Gálatas (Gál 1:18; 2:9, 11 y 14). Ocho veces en dos cartas. Que un nombre extranjero se conservara sin traducir, en textos dirigidos a lectores que no hablaban arameo, muestra que no era un simple apodo, sino el nombre con que la Iglesia reconocía la misión que Jesús le había dado: ser la roca.
Lo que Jesús le dijo solo a él
A lo largo del Evangelio, Jesús distingue a Pedro de los demás. Sube a su barca para enseñar a la multitud y a él le promete que será pescador de hombres (Lc 5:3-10). Paga el impuesto del templo por sí mismo y por Pedro, con la moneda que Pedro encuentra en la boca de un pez (Mt 17:24-27). En la última cena ruega por él para que su fe no desfallezca y le encarga confirmar a sus hermanos (Lc 22:31-32) (ver La infalibilidad papal). Resucitado, el ángel manda avisar «a sus discípulos y a Pedro» (Mc 16:7) y Jesús se aparece a Pedro antes que a los Doce (Lc 24:34; 1 Cor 15:5). Y a orillas del lago, tres veces le confía el cuidado de sus corderos y de sus ovejas (Jn 21:15-17).
Primero, Pedro
Los evangelios enumeran a los doce apóstoles en tres listas y los Hechos en una cuarta (Mt 10:2-4; Mc 3:16-19; Lc 6:14-16; Hch 1:13). En todas, Pedro está primero, y en las tres de los evangelios Judas Iscariote está último. San Mateo lo dice expresamente: «primero Simón, llamado Pedro» (Mt 10:2). Ese «primero» no puede significar el primero en ser llamado, porque el primero fue su hermano Andrés, que después lo llevó a Jesús (Jn 1:40-42). Es el primero en rango. Además, las listas agrupan a los doce en tres grupos de cuatro, y cada grupo empieza siempre con el mismo nombre: Pedro, Felipe y Santiago el de Alfeo. El orden no es casual: expresa una precedencia.
Pedro al frente de la Iglesia naciente
Los Hechos de los Apóstoles muestran a Pedro ejerciendo esa primacía una y otra vez. Propone elegir un sucesor para Judas (Hch 1:15-26). Predica el primer discurso el día de Pentecostés (Hch 2:14-41). Realiza el primer milagro (Hch 3:1-10). Habla en nombre de los apóstoles ante el Sanedrín (Hch 4:8-12). Juzga a Ananías y Safira (Hch 5:1-11). La gente saca a los enfermos a la calle para que al menos su sombra los alcance (Hch 5:15). Recibe en la Iglesia a los primeros paganos, con Cornelio (Hch 10:44-48). Cuando está preso, toda la Iglesia ora por él (Hch 12:5). Y en el Concilio de Jerusalén, después de una larga discusión, habla Pedro y toda la asamblea hace silencio (Hch 15:7-12). El mismo san Pablo, después de su conversión, sube a Jerusalén para conocer a Cefas y se queda con él quince días (Gál 1:18).
De Jerusalén a Roma
Se objeta que, si la Iglesia nació en Jerusalén, su centro debería estar allí y no en Roma. Pero en la historia de la salvación Dios trasladó más de una vez el centro de su pueblo. Llamó a Abraham en Ur de los caldeos, lo condujo a Harán y selló con él su alianza en Canaán (Gn 12:1-5; 15:7-18; Hch 7:2-4). Cuando Israel entró en la tierra prometida, el santuario se estableció en Siló (Jos 18:1) y Dios mismo recuerda que allí hizo habitar su nombre al principio (Jer 7:12). Siglos después, David llevó el arca a Jerusalén y Salomón construyó allí el templo (2 Sam 6; 1 Re 8). La Ley ya lo anunciaba: el pueblo debía acudir al lugar que el Señor eligiera (Dt 12:5; 17:8).
Con Cristo ocurre lo mismo. Jesús anuncia a la samaritana que llega la hora en que no se adorará al Padre ni en su monte ni en Jerusalén (Jn 4:21). Antes de subir al cielo envía a los apóstoles a ser sus testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria y hasta los confines de la tierra (Hch 1:8). Y el libro de los Hechos, que empieza en Jerusalén, termina en Roma, la capital del mundo de entonces, con Pablo predicando allí el Reino de Dios (Hch 28:14-31). San Pedro escribe su primera carta desde «Babilonia» (1 Pe 5:13), nombre con que los primeros cristianos designaban a Roma. Así como el centro de la antigua alianza pasó de Siló a Jerusalén, el centro de la nueva pasó de Jerusalén a Roma, donde Pedro dio su vida y donde permanece su cátedra.
Pedro en Roma y sus sucesores
San Clemente de Roma, hacia el año 96, recuerda el martirio de Pedro y de Pablo como ejemplos cercanos para su generación (Carta a los Corintios 5). San Ignacio de Antioquía, hacia el 107, escribe a los cristianos de Roma que no les da órdenes como Pedro y Pablo y llama a esa iglesia «la que preside en la caridad» (Carta a los Romanos, saludo y 4, 3). Hacia el año 200, el presbítero Gayo invitaba a ir a la colina del Vaticano a ver el sepulcro de Pedro (citado por Eusebio, Historia eclesiástica II, 25, 7). Las excavaciones realizadas bajo la basílica de san Pedro entre 1939 y 1950 hallaron, exactamente debajo del altar mayor, el lugar de esa tumba venerada desde el siglo II. Y san Ireneo de Lyon, hacia el 180, enumera la sucesión de los obispos de Roma desde Pedro y Pablo y enseña que todas las iglesias deben estar de acuerdo con la de Roma por su autoridad superior (Contra las herejías III, 3, 2; ver La sucesión apostólica).
Lo que la Iglesia reconoció
El Concilio Vaticano I, en 1870, enseñó que Cristo confirió a Pedro una verdadera primacía sobre toda la Iglesia y que esa primacía continúa para siempre en sus sucesores, los obispos de Roma. El Concilio Vaticano II lo confirmó: el papa, sucesor de Pedro, es el principio y fundamento perpetuo y visible de la unidad de la fe y de la comunión de toda la Iglesia (Lumen Gentium 18 y 23).
Los testimonios de esta doctrina a lo largo de los siglos se reúnen en La doctrina eterna de la Iglesia Católica desde Jesús y los apóstoles.
Fundamentos bíblicos (13)
Is 22:15-24 · La llave de la casa de David
«Y en aquel día llamaré a mi siervo Eliaquim, hijo de Helcías; le vestiré con tu túnica, y le ceñiré con tu cinturón; pondré tu poder en su mano, y él será como padre de los habitantes de Jerusalén y de la casa de Judá. Pondré sobre su hombro la llave de la casa de David; abrirá, y nadie cerrará, cerrará, y nadie abrirá.»Is 22:20-22, Biblia de Straubinger
El mayordomo del rey recibe la llave y la autoridad de abrir y cerrar; será un padre para Jerusalén.
Mt 10:2 · «El primero, Simón»
«He aquí los nombres de los doce Apóstoles: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Santiago el de Zebedeo y Juan su hermano.»Mt 10:2, Biblia de Straubinger
Pedro no fue el primero en ser llamado: es el primero en rango.
Mt 16:16-19 · Las llaves del Reino
«Y Yo, te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del abismo no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del reino de los cielos: lo que atares sobre la tierra, estará atado en los cielos, lo que desatares sobre la tierra, estará desatado en los cielos.»Mt 16:18-19, Biblia de Straubinger
Jesús repite a Pedro las palabras de Isaías sobre el mayordomo.
Mt 17:24-27 · «Por mí y por ti»
«Sin embargo, para que no los escandalicemos, ve al mar a echar el anzuelo, y el primer pez que suba, sácalo, y abriéndole la boca encontrarás un estatero. Tómalo y dáselo por Mí y por ti.»Mt 17:27, Biblia de Straubinger
Jesús paga el impuesto del templo por sí mismo y por Pedro.
Lc 5:3-10 · La barca de Pedro
«Y lo mismo de Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran socios de Pedro. Y Jesús dijo a Simón: “No temas; desde ahora pescarás hombres”.»Lc 5:10, Biblia de Straubinger
Jesús enseña desde su barca y le promete que será pescador de hombres.
Lc 22:31-32 · Confirma a tus hermanos
«Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para zarandearos como se hace con el trigo. Pero Yo he rogado por ti, a fin de que tu fe no desfallezca. Y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos.»Lc 22:31-32, Biblia de Straubinger
Jesús ruega para que la fe de Pedro no desfallezca.
Lc 24:34 · Se apareció a Simón
«Realmente resucitó el Señor y se ha aparecido a Simón.»Lc 24:34, Biblia de Straubinger
Pedro es el primero de los apóstoles en ver al Resucitado.
Jn 1:42 · Serás llamado Cefas
«Lo condujo a Jesús, y Jesús poniendo sus ojos en él, dijo: “Tú eres Simón, hijo de Juan: tú te llamarás Kefas –que se traduce: Pedro”.»Jn 1:42, Biblia de Straubinger
El cambio de nombre anuncia una misión.
Jn 21:15-17 · Apacienta mis ovejas
«Habiendo, pues, almorzado, Jesús dijo a Simón Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas tú más que éstos?” Le respondió: “Sí, Señor, Tú sabes que yo te quiero”. Él le dijo: “Apacienta mis corderos”. Le volvió a decir por segunda vez: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” Le respondió: “Sí, Señor, Tú sabes que te quiero”. Le dijo: “Pastorea mis ovejas”. Por tercera vez le preguntó: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?” Se entristeció Pedro de que por tercera vez le preguntase: “¿Me quieres?”, y le dijo: “Señor, Tú lo sabes todo. Tú sabes que yo te quiero”. Díjole Jesús: “Apacienta mis ovejas”.»Jn 21:15-17, Biblia de Straubinger
Tres veces Jesús le confía todo su rebaño.
Hch 2:14 · Pedro, de pie con los once
«Entonces Pedro, poniéndose de pie, junto con los once, levantó su voz y les habló: “Varones de Judea y todos los que moráis en Jerusalén, tomad conocimiento de esto y escuchad mis palabras”.»Hch 2:14, Biblia de Straubinger
El primer anuncio del Evangelio lo hace Pedro en nombre de todos.
Hch 15:7-12 · La asamblea calló
«Después de larga discusión se levantó Pedro y les dijo: “Varones, hermanos, vosotros sabéis que desde días antiguos Dios dispuso entre vosotros que los gentiles oyesen por mi boca la palabra del Evangelio y llegasen a la fe”.»Hch 15:7, Biblia de Straubinger
La palabra de Pedro resuelve la controversia del Concilio de Jerusalén.
Gál 1:18 · Pablo visita a Cefas
«Después, al cabo de tres años, subí a Jerusalén para conversar con Cefas, y estuve con él quince días.»Gál 1:18, Biblia de Straubinger
Después de su conversión, Pablo sube a Jerusalén para conocer a Pedro.
1 Pe 5:13 · Desde Babilonia
«Os saluda la (Iglesia) que está en Babilonia, partícipe de vuestra elección, y Marcos, mi hijo.»1 Pe 5:13, Biblia de Straubinger
San Pedro escribe desde Roma.
Objeciones (7)
Jesús dijo que no llamáramos padre a nadie en la tierra (Mt 23:9)
Jesús condena la soberbia de quienes buscan títulos para ponerse en el lugar de Dios, no el uso de la palabra. El mismo Jesús habla del «padre Abraham» (Lc 16:24), san Esteban llama «padres» a los jefes del pueblo (Hch 7:2) y san Pablo dice que él engendró a los corintios en Cristo y es su padre (1 Cor 4:15).
La piedra no es Pedro: Pétros (Πέτρος) es una piedra pequeña y pétra (πέτρα), la roca
Jesús no habló en griego, sino en arameo, y en arameo la palabra es la misma en las dos partes de la frase: «Tú eres Kefa, y sobre esta kefa edificaré mi Iglesia». Al pasar al griego, el nombre de un hombre no podía llevar la forma femenina pétra, y por eso se usó Pétros; pero en la lengua en que Jesús habló no hay ninguna diferencia entre el nombre y la roca. El mismo Nuevo Testamento lo confirma, porque conserva el nombre arameo: san Juan dice que Kefas «se traduce: Pedro» (Jn 1:42), y san Pablo lo llama Cefas ocho veces en sus cartas (1 Cor 1:12; 3:22; 9:5; 15:5; Gál 1:18; 2:9, 11 y 14). Además, en el griego de la época, pétros y pétra se usaban como sinónimos, y la distinción entre «piedra pequeña» y «roca» corresponde más bien a la poesía griega antigua. Por eso incluso estudiosos protestantes, como Oscar Cullmann, reconocieron que la roca del pasaje es Pedro.
El único fundamento es Cristo (1 Cor 3:11)
La Escritura usa la imagen del fundamento de varias maneras: también llama fundamento a los apóstoles (Ef 2:20; Ap 21:14). Cristo es la piedra angular; Pedro es el fundamento visible que Él mismo eligió.
Pablo reprendió a Pedro en Antioquía (Gál 2:11-14)
Pablo lo corrigió por su conducta, no por su doctrina: Pedro dejó de comer con los paganos por temor. Primacía no significa impecabilidad (ver La infalibilidad papal). El mismo Pablo había subido a Jerusalén a ver a Pedro y lo llamaba columna de la Iglesia (Gál 1:18; 2:9).
Quien presidió el Concilio de Jerusalén fue Santiago, no Pedro
Santiago, obispo de Jerusalén, habló al final para proponer medidas prácticas, y lo hizo apoyándose en lo que había dicho Simón (Hch 15:14). La cuestión de fe la resolvió la intervención de Pedro, después de la cual la asamblea calló (Hch 15:7-12).
Pedro nunca estuvo en Roma
San Pedro escribe desde «Babilonia», nombre que los primeros cristianos daban a Roma (1 Pe 5:13). San Clemente de Roma, san Ignacio, el presbítero Gayo y san Ireneo lo sitúan allí, y ninguna fuente antigua ubica su muerte en otro lugar. Las excavaciones bajo la basílica de San Pedro hallaron el lugar de su tumba, venerado desde el siglo II.
Roma tenía solo una primacía de honor
Es la objeción de los ortodoxos, pero los hechos muestran una autoridad efectiva desde muy temprano. Hacia el año 96, la iglesia de Roma interviene en la de Corinto, cuando todavía vivía el apóstol Juan. Hacia el 190, el papa Víctor amenaza con excomulgar a las iglesias de Asia por la fecha de la Pascua. Hacia el 180, san Ireneo dice que todas las iglesias deben estar de acuerdo con la de Roma. Y en el 451, el Concilio de Calcedonia, al escuchar la carta del papa León, exclama: «Pedro ha hablado por boca de León».
Fuentes
Versiones de la Biblia
- Biblia de Straubinger (Universidad Católica de La Plata, 2.ª ed., 2009)
- Texto hebreo masorético
- Texto griego del Nuevo Testamento
Textos citados
- 2 Sam 6
- 1 Re 8
- Hch 10
- San Clemente de Roma, Carta a los Corintios 5 (c. 96)
- San Ignacio de Antioquía, Carta a los Romanos, saludo y 4, 3 (c. 107)
- San Ireneo de Lyon, Contra las herejías III, 3, 2-3 (c. 180)
- Gayo (c. 200), citado por Eusebio de Cesarea, Historia eclesiástica II, 25 (c. 325)
- Concilio Vaticano I, Pastor Aeternus 1-2 (1870)
- Concilio Vaticano II, Lumen Gentium 18, 22 y 23 (1964)
- Catecismo de la Iglesia Católica 881-882 (1992)
- Nota de Straubinger a Juan 1:42
- Oscar Cullmann, Pedro: discípulo, apóstol, mártir (1952)
Los textos bíblicos se citan según la Biblia de Straubinger. Los textos de los Padres de la Iglesia y de los concilios se citan en traducción directa del original.
Cómo citar este tema
Para quien busca la Verdad. (2026, 18 de octubre). La primacía de Pedro. Recuperado el 21 de octubre de 2026, de https://veritasveritatum.com/es/primacia-pedro/
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Para quien busca la Verdad