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La infalibilidad papal

Lectura: 5 minutos · Actualizado el 17 de octubre de 2026

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Rafael, El encuentro de León Magno con Atila (1514). Vía Wikimedia Commons.

Solo Dios es infalible

La infalibilidad no es una cualidad del papa, sino de Dios, el único que no puede equivocarse. Lo que la Iglesia enseña es que Dios, por pura gracia, preserva del error a una persona en circunstancias determinadas. Y esa persona puede ser pecadora: infalibilidad no significa impecabilidad. El papa se confiesa, puede pecar y puede equivocarse en sus opiniones, en sus decisiones de gobierno o en sus conversaciones. La infalibilidad no depende de su santidad ni de su inteligencia, sino de la asistencia que Dios prometió a quien ocupa un oficio.

Un sacerdocio de pecadores

Dios ya había obrado así en el Antiguo Testamento. Instituyó el sacerdocio de Aarón y muchos sacerdotes pecaron gravemente. Nadab y Abiú, hijos del mismo Aarón, ofrecieron un fuego extraño y murieron delante del Señor (Lv 10:1-2). Ofni y Finees, hijos del sacerdote Elí, profanaron las ofrendas y murieron el mismo día (1 Sam 2:12-17; 4:11). Dios castigó a los sacerdotes indignos, pero nunca abolió el sacerdocio: siguió sosteniendo el oficio a pesar de las personas.

Una sentencia que no admite desvío

A ese sacerdocio Dios le confió una autoridad vinculante. En los casos demasiado difíciles, el israelita debía acudir a los sacerdotes y al juez y hacer según la sentencia que le anunciaran, sin apartarse de ella ni a la diestra ni a la izquierda (Dt 17:8-11). Quien se negara a obedecer debía morir (Dt 17:12). Dios no manda obedecer en lo que es pecado; si ató a su pueblo a esa sentencia bajo pena de muerte, es porque se comprometía a sostener a quien la pronunciaba.

El Evangelio muestra hasta dónde llega esa asistencia ligada al oficio. Caifás, el sumo sacerdote que condenó a Jesús, dijo en el Sanedrín que convenía que un solo hombre muriera por el pueblo. Y san Juan comenta que no lo dijo por sí mismo, sino que, por ser sumo sacerdote aquel año, profetizó que Jesús iba a morir por la nación (Jn 11:49-52). Un hombre indigno dijo la verdad de Dios, no por su santidad, sino por el lugar que ocupaba.

La cátedra de Moisés y la cátedra de Pedro

Jesús mantiene el mismo principio. Manda a sus discípulos no imitar la conducta de los escribas y fariseos, pero hacer lo que enseñan, porque se han sentado en la cátedra de Moisés (Mt 23:2-3). La autoridad de la enseñanza no depende de la conducta de quien enseña, sino de la cátedra.

En la nueva alianza (ver Terminado el antiguo pacto, empieza el nuevo), esa cátedra es la de Pedro (ver La primacía de Pedro). Cuando Pedro confiesa que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo, Jesús le dice que no se lo reveló la carne ni la sangre, sino su Padre que está en los cielos, y a continuación le da las llaves del reino y el poder de atar y desatar (Mt 16:16-19). Y en la última cena, sabiendo que Pedro lo iba a negar, le dice que ha rogado por él para que su fe no desfallezca, y le encarga confirmar en la fe a sus hermanos (Lc 22:31-32). Jesús no ruega para que Pedro no peque, porque va a pecar esa misma noche: ruega para que su fe no falle, y lo pone como sostén de la fe de los demás.

Y esa oración no puede quedar sin efecto, porque quien ruega es Dios mismo hecho hombre (ver Jesucristo, verdadero Dios). Antes de resucitar a Lázaro, Jesús dice al Padre: «Bien sabía que siempre me oyes» (Jn 11:42), y la Carta a los Hebreos enseña que vive siempre para interceder por los suyos (Heb 7:25). Cuando Jesús dice «Yo he rogado por ti, a fin de que tu fe no desfallezca» (Lc 22:32), no expresa un deseo que podría fallar: asegura lo que pide. Por eso Pedro pudo negarlo esa misma noche, pero su fe no se apagó: se arrepintió, y una vez convertido confirmó a sus hermanos, como Jesús le había encargado. El Concilio Vaticano I enseña que ese don de una fe que no desfallece fue dado a Pedro y a sus sucesores en su cátedra (Pastor Aeternus 4).

Las promesas de Cristo a su Iglesia

La asistencia que Cristo dio a Pedro forma parte de un conjunto de promesas hechas a la Iglesia. Prometió que las puertas del abismo no prevalecerían contra ella (Mt 16:18), y una Iglesia que enseñara el error como verdad de fe ya habría sido vencida. Prometió estar con los apóstoles todos los días, hasta la consumación del siglo, cuando los envió a enseñar (Mt 28:19-20). Prometió que el Espíritu Santo les enseñaría todo y les recordaría lo que Él había dicho (Jn 14:26), y que los guiaría hasta la verdad completa (Jn 16:13). Por eso san Pablo puede llamar a la Iglesia «columna y cimiento de la verdad» (1 Tim 3:15). La infalibilidad del papa no es un privilegio aislado: es la forma en que esas promesas se cumplen en quien preside la Iglesia como sucesor de Pedro.

Lo que la Iglesia reconoció

El Concilio Vaticano I definió en 1870 que el romano pontífice, cuando habla ex cathedra, es decir, desde la cátedra de Pedro, goza de la infalibilidad que Cristo quiso dar a su Iglesia. Para eso deben darse condiciones precisas: que hable como pastor y maestro de todos los cristianos, con su suprema autoridad apostólica, y que defina una doctrina de fe o de moral para que la sostenga toda la Iglesia. El mismo concilio aclara que el Espíritu Santo no fue prometido a los sucesores de Pedro para que dieran a conocer una doctrina nueva, sino para que custodiaran y expusieran fielmente la Revelación transmitida por los apóstoles. Por eso las definiciones ex cathedra son muy pocas: las más claras son la de la Inmaculada Concepción, en 1854, y la de la Asunción de María, en 1950. No es mérito del papa, sino gracia de Dios, que no deja a su Iglesia sin una voz segura en lo esencial.

Fundamentos bíblicos (12)

  • Lv 10:1-2 · Nadab y Abihú
    «Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, pusieron fuego en ellos, y después de echar incienso encima, ofrecieron ante Yahvé un fuego extraño que Él no les había mandado. Entonces salió fuego de la presencia de Yahvé que los devoró; y murieron delante de Yahvé.»Lv 10:1-2, Biblia de Straubinger

    Dios castiga a los sacerdotes indignos, pero mantiene el sacerdocio.

  • Dt 17:8-11 · No te apartes de la sentencia
    «Cuando te resultare demasiado difícil resolver una causa entre sangre y sangre, entre derecho y derecho, entre herida y herida y (otras) cuestiones litigiosas en tus puertas, te levantarás y subirás al lugar escogido por Yahvé, tu Dios, e irás a los sacerdotes, hijos de Leví, y al juez que hubiere entonces, y los consultarás; y ellos te resolverán el caso conforme al derecho. Haz según la sentencia que te anuncien desde aquel lugar que Yahvé haya escogido, y pon cuidado en hacer conforme a todo lo que te enseñaren. Según la ley que ellos te enseñaren, y según la sentencia dada por ellos, así has de hacer. No te apartes de la sentencia que te hayan manifestado, ni a la diestra ni a la izquierda.»Dt 17:8-11, Biblia de Straubinger

    Dios une a su pueblo a la decisión de los sacerdotes, y el versículo siguiente castiga con la muerte a quien la desobedezca.

  • 1 Sam 2:12-17 · Los hijos de Elí
    «Era, pues, muy grande el pecado de aquellos jóvenes delante de Yahvé; porque esos hombres trataban con desprecio las ofrendas de Yahvé.»1 Sam 2:17, Biblia de Straubinger

    El pecado de los sacerdotes no anula el oficio.

  • Mt 16:17-19 · No te lo reveló la carne ni la sangre
    «Y Yo, te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del abismo no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del reino de los cielos: lo que atares sobre la tierra, estará atado en los cielos, lo que desatares sobre la tierra, estará desatado en los cielos.»Mt 16:18-19, Biblia de Straubinger

    La fe de Pedro viene del Padre, y sobre ella se edifica la Iglesia.

  • Mt 23:2-3 · La cátedra de Moisés
    «Los escribas y los fariseos se han sentado en la cátedra de Moisés. Todo lo que ellos os mandaren, hacedlo, y guardadlo; pero no hagáis como ellos, porque dicen, y no hacen.»Mt 23:2-3, Biblia de Straubinger

    La autoridad de la enseñanza depende de la cátedra, no de la conducta de quien enseña.

  • Lc 10:16 · Quien los escucha, me escucha
    «Quien a vosotros escucha, a Mí me escucha; y quien a vosotros rechaza, a Mí me rechaza; ahora bien, quien me rechaza a Mí, rechaza a Aquel que me envió.»Lc 10:16, Biblia de Straubinger

    La enseñanza de los enviados tiene la autoridad de Cristo.

  • Lc 22:31-32 · Que tu fe no desfallezca
    «Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para zarandearos como se hace con el trigo. Pero Yo he rogado por ti, a fin de que tu fe no desfallezca. Y tú, una vez convertido, confirma a tus hermanos.»Lc 22:31-32, Biblia de Straubinger

    Jesús no ruega para que Pedro no peque, sino para que su fe no falle.

  • Jn 11:49-52 · Caifás profetizó
    «Pero uno de ellos, Caifás, que era Sumo Sacerdote en aquel año, les dijo: “Vosotros no entendéis nada, y no discurrís que os es preferible que un solo hombre muera por todo el pueblo, antes que todo el pueblo perezca”. Esto, no lo dijo por sí mismo, sino que, siendo Sumo Sacerdote en aquel año, profetizó que Jesús había de morir por la nación, y no por la nación solamente, sino también para congregar en uno a todos los hijos de Dios dispersos.»Jn 11:49-52, Biblia de Straubinger

    Un sumo sacerdote indigno dice la verdad de Dios por el oficio que ocupa.

  • Jn 14:16-17 y 16:13 · El Espíritu de verdad
    «Y Yo rogaré al Padre, y Él os dará otro Intercesor, que quede siempre con vosotros, el Espíritu de verdad, que el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce; mas vosotros lo conocéis, porque Él mora con vosotros y estará en vosotros. […] Cuando venga Aquél, el Espíritu de verdad, Él os conducirá a toda la verdad; porque Él no hablará por Sí mismo, sino que dirá lo que habrá oído, y os anunciará las cosas por venir.»Jn 14:16-17 y 16:13, Biblia de Straubinger

    Cristo promete a los apóstoles el Espíritu que los guiará hasta la verdad completa.

  • 1 Tim 3:14-15 · Columna y cimiento de la verdad
    «Esto te escribo, aunque espero ir a ti dentro de poco, para que, si tardare, sepas cómo debes portarte en la casa de Dios, que es la Iglesia del Dios vivo, columna y cimiento de la verdad.»1 Tim 3:14-15, Biblia de Straubinger

    La Iglesia sostiene la verdad; no puede enseñar el error en lo esencial.

  • Mt 28:19-20 · Todos los días, hasta la consumación del siglo
    «Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a conservar todo cuanto os he mandado. Y mirad que Yo con vosotros estoy todos los días, hasta la consumación del siglo.»Mt 28:19-20, Biblia de Straubinger

    La promesa de la presencia de Cristo viene inmediatamente después del mandato de enseñar: acompaña la enseñanza, y hasta el fin del mundo, no solo mientras vivieran los apóstoles.

  • Jn 14:26 · Os recordará todo lo que Yo os he dicho
    «Pero el intercesor, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, Él os lo enseñará todo, y os recordará todo lo que Yo os he dicho.»Jn 14:26, Biblia de Straubinger

    El Espíritu no trae una doctrina nueva, sino que asegura que se conserve fielmente lo que Cristo enseñó, que es exactamente lo que enseña el Concilio Vaticano I sobre la infalibilidad.

Objeciones (5)

  • Hubo papas pecadores e incluso escandalosos

    Es cierto, y la Iglesia no lo niega. La infalibilidad no es impecabilidad: Caifás era indigno y profetizó con verdad, y los hijos de Elí pecaron sin que el sacerdocio desapareciera.

  • El papa Honorio enseñó una herejía

    En el siglo VII, Honorio I escribió cartas ambiguas sobre la voluntad de Cristo, y el III Concilio de Constantinopla (681) lo condenó por haber favorecido el error con su negligencia. Pero esas cartas eran respuestas privadas a un patriarca, no definiciones dirigidas a toda la Iglesia. No reúnen ninguna de las condiciones de una definición ex cathedra.

  • Los papas cambian lo que enseñaron sus predecesores

    Pueden cambiar decisiones de disciplina, de gobierno o de prudencia, que no son infalibles. Ninguna definición ex cathedra contradijo nunca a otra.

  • La infalibilidad papal se inventó en 1870

    En 1870 se definió, pero se creía desde mucho antes. En el siglo II, san Ireneo enseñaba que todas las iglesias debían concordar con la de Roma. En el Concilio de Calcedonia (451), los obispos, al escuchar la carta del papa León, exclamaron que Pedro había hablado por boca de León. Y en el año 519, los obispos de Oriente firmaron la fórmula del papa Hormisdas, que afirma que en la sede apostólica la fe católica siempre se conservó sin mancha.

  • Solo Dios es infalible

    Es exactamente lo que enseña la Iglesia: la infalibilidad es de Dios, que asiste al sucesor de Pedro en circunstancias precisas, no una cualidad del papa.

Fuentes

Versiones de la Biblia

  • Biblia de Straubinger (Universidad Católica de La Plata, 2.ª ed., 2009)

Textos citados

  • San Ireneo de Lyon, Contra las herejías III, 3, 2 (c. 180)
  • Concilio de Calcedonia, actas de la segunda sesión (451)
  • Fórmula del papa Hormisdas (519)
  • III Concilio de Constantinopla (681)
  • Concilio Vaticano I, Pastor Aeternus 4 (1870)
  • Concilio Vaticano II, Lumen Gentium 25 (1964)
  • Catecismo de la Iglesia Católica 889-891 (1992)

Los textos bíblicos se citan según la Biblia de Straubinger. Los textos de los Padres de la Iglesia y de los concilios se citan en traducción directa del original.

Cómo citar este tema

Para quien busca la Verdad. (2026, 17 de octubre). La infalibilidad papal. Recuperado el 21 de octubre de 2026, de https://veritasveritatum.com/es/infalibilidad-papal/

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