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El bautismo de niños

Lectura: 5 minutos · Actualizado el 21 de octubre de 2026

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Rogier van der Weyden, Retablo de los siete sacramentos (c. 1445-1450). Vía Wikimedia Commons.

Un signo de la alianza desde el nacimiento

En la antigua alianza, el signo de pertenencia al pueblo de Dios era la circuncisión y se daba a los niños a los ocho días de nacer (Gn 17:12), mucho antes de que pudieran entender o creer. San Pablo enseña que el bautismo es la circuncisión de Cristo (Col 2:11-12). Si la antigua alianza recibía a los niños, sería extraño que la nueva, que es más perfecta, los excluyera.

«Para vosotros y para vuestros hijos»

El día de Pentecostés, san Pedro exhorta a todos a hacerse bautizar, porque la promesa es para ellos y para sus hijos (Hch 2:38-39). Y Jesús había mandado dejar que los niños se acercaran a Él, porque de los que son como ellos es el Reino de Dios (Mc 10:14). San Lucas, al narrar esa escena, usa la palabra bréphe (βρέφη), que designa a los bebés (Lc 18:15).

Bautizados con toda su casa

Los Hechos de los Apóstoles narran varios bautismos de familias enteras. El ángel anuncia a Cornelio que será salvo él y toda su casa, y todos los que estaban reunidos reciben el bautismo (Hch 11:14; 10:44-48). Lidia es bautizada con su casa (Hch 16:15). El carcelero de Filipos es bautizado con todos los suyos (Hch 16:33). Crispo cree con toda su casa (Hch 18:8) y Pablo bautizó a la familia de Estéfanas (1 Cor 1:16). La «casa», oîkos (οἶκος), incluía a los hijos y a los servidores y el texto no excluye a nadie. Si en tantas familias no había un solo niño, sería una coincidencia difícil de creer.

Además, en ningún pasaje del Nuevo Testamento se dice «excepto los niños». Los apóstoles eran judíos y para un judío era natural que los niños entraran en la alianza desde su nacimiento, por la circuncisión. Si el bautismo hubiera debido excluirlos, habría hecho falta decirlo expresamente, porque rompía con todo lo que el pueblo de Dios había practicado durante casi dos mil años. Sin embargo, ni Jesús ni los apóstoles lo dijeron nunca: el mandato es bautizar a todas las naciones, a las casas enteras, a los que escuchan y a sus hijos.

El carcelero de Filipos es un ejemplo claro: Pablo y Silas le dicen «Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu casa», y esa misma noche «fue bautizado él y todos los suyos» (Hch 16:31-33). La promesa alcanza a toda la casa, y el texto no excluye a nadie.

Para todas las naciones

El mandato de Jesús es bautizar a todas las naciones (Mt 28:19) y una nación está hecha también de niños. El mismo mandato muestra el orden: bautizar primero y enseñar después a guardar todo lo que Él mandó (Mt 28:19-20). Así ocurre con los niños bautizados: reciben primero la gracia y después la formación en la fe, como el niño judío recibía la circuncisión y después aprendía la Ley.

Con los adultos, en cambio, el orden es el inverso: primero escuchan y creen, y después reciben el bautismo. El día de Pentecostés, los que escucharon la predicación de Pedro se arrepintieron y fueron bautizados (Hch 2:37-41). Los samaritanos creyeron a Felipe, que les anunciaba el Reino de Dios, y se bautizaban (Hch 8:12). Felipe explicó al funcionario etíope la Escritura y le anunció a Jesús antes de bautizarlo (Hch 8:35-38). Lidia escuchaba a Pablo y el Señor le abrió el corazón antes de ser bautizada (Hch 16:14-15). Al carcelero de Filipos le anunciaron la palabra del Señor a él y a todos los de su casa y después fueron bautizados (Hch 16:32-33). Y la Didaché, hacia fines del siglo I, manda bautizar después de haber enseñado todo lo necesario (Didaché 7). La Iglesia conserva los dos caminos: el adulto se prepara en el catecumenado antes del bautismo; el niño es bautizado en la fe de sus padres y se forma después. Lo que importa en ambos casos es que el bautismo y la formación vayan juntos, no el orden en que llegan.

Jesús mismo enseñó que nadie puede entrar en el Reino de Dios si no nace del agua y del Espíritu (Jn 3:5), sin exceptuar a los niños.

La fe de los primeros cristianos

Hacia el año 180, san Ireneo de Lyon, discípulo de Policarpo, que lo había sido de Juan, enseña que Cristo vino a salvar a todos los que por Él renacen para Dios: «niños de pecho, pequeños, niños, jóvenes y ancianos» (Contra las herejías II, 22, 4). En el siglo III, Orígenes, discípulo de Clemente de Alejandría, afirma que la Iglesia recibió de los apóstoles la tradición de bautizar también a los niños pequeños (Comentario a la Carta a los Romanos 5, 9). Y en el año 253, un concilio de obispos reunido en Cartago con san Cipriano respondió a quien preguntaba si había que esperar al octavo día, como en la circuncisión: no hay que negar el bautismo a ningún recién nacido (Carta 64). La cuestión no era si bautizar a los niños, sino cuán pronto.

En las catacumbas romanas, varios epitafios de niños pequeños los llaman «neófitos», es decir, recién bautizados: un testimonio directo, grabado en piedra, del bautismo de niños en los primeros siglos.

Jesús dice que nadie puede ver el reino de Dios si no nace de nuevo, «del agua y del Espíritu», porque «lo nacido de la carne es carne» (Jn 3:3-6). La única condición para necesitar ese nuevo nacimiento es haber nacido de la carne, y los niños también han nacido de ella. Nada en el texto los excluye. Y el bautismo era, desde el principio, un rito realizado por los discípulos de Jesús: ya durante su vida pública, sus discípulos bautizaban (Jn 4:1-2).

Lo que la Iglesia reconoció

La Iglesia bautiza a los niños porque el bautismo no es un premio a la fe del que lo recibe, sino un don gratuito de Dios y porque los niños necesitan también ser liberados del pecado original. La fe que el niño todavía no puede expresar la profesan sus padres y padrinos, con el compromiso de educarlo en ella. El Concilio de Trento, en 1547, condenó a quienes negaban el valor del bautismo de los niños (Catecismo 1250-1252).

Los testimonios de esta doctrina a lo largo de los siglos se reúnen en La doctrina eterna de la Iglesia Católica desde Jesús y los apóstoles.

Fundamentos bíblicos (8)

  • Gn 17:12 · A los ocho días
    «A los ocho días será circuncidado entre vosotros todo varón en el transcurso de vuestras generaciones, tanto el nacido en (tu) casa como el comprado con dinero a cualquier extraño, aunque no sea de su raza,»Gn 17:12, Biblia de Straubinger

    El signo de la alianza se daba a los niños, antes de que pudieran entender o creer.

  • Col 2:11-12 · La circuncisión de Cristo
    «En Él también fuisteis circuncidados con circuncisión no hecha por mano de hombre mediante el despojo del cuerpo de la carne, sino con la circuncisión de Cristo, habiendo sido sepultados con Él en el bautismo, donde así mismo fuisteis resucitados con Él por la fe en el poder de Dios que le resucitó de entre los muertos.»Col 2:11-12, Biblia de Straubinger

    El bautismo es la circuncisión de la nueva alianza.

  • Hch 2:38-39 · Para vosotros y para vuestros hijos
    «Respondióles Pedro: “Arrepentíos, dijo, y bautizaos cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Pues para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos y para todos los que están lejos, cuantos llamare el Señor Dios nuestro”.»Hch 2:38-39, Biblia de Straubinger

    La promesa del bautismo alcanza también a los hijos.

  • Hch 16:15 y 33 · Bautizados con toda su casa
    «Bautizada ella y su casa, nos hizo instancias diciendo: “Si me habéis juzgado fiel al Señor, entrad en mi casa y permaneced”. Y nos obligó. […] En aquella misma hora de la noche, (el carcelero) los tomó y les lavó las heridas e inmediatamente fue bautizado él y todos los suyos.»Hch 16:15 y 33, Biblia de Straubinger

    Familias enteras reciben el bautismo, sin que se excluya a nadie.

  • 1 Cor 1:16 · La familia de Estéfanas
    «Bauticé también, verdad es, a la familia de Estéfanas; por lo demás, no me acuerdo de haber bautizado a otro alguno.»1 Cor 1:16, Biblia de Straubinger

    Pablo bautiza a una familia completa.

  • Mt 28:19-20 · Bautizar a todos los pueblos
    «Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a conservar todo cuanto os he mandado. Y mirad que Yo con vosotros estoy todos los días, hasta la consumación del siglo.»Mt 28:19-20, Biblia de Straubinger

    Un pueblo está hecho también de niños, y el mandato pone el bautismo antes de la enseñanza.

  • Jn 3:5 · Nacer del agua y del Espíritu
    «Jesús le respondió: “En verdad, en verdad, te digo, si uno no nace del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de los cielos.»Jn 3:5, Biblia de Straubinger

    Jesús no exceptúa a nadie de la necesidad del bautismo.

  • Gál 3:26-27 · Revestidos de Cristo
    «…sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús. Pues todos los que habéis sido bautizados en Cristo estáis vestidos de Cristo.»Gál 3:26-27, Biblia de Straubinger

    El bautismo no es solo un signo de la fe que ya se tiene: por él, el bautizado queda revestido de Cristo.

Objeciones (6)

  • «El que creyere y fuere bautizado será salvo» (Mc 16:16): primero hay que creer

    Jesús habla de quienes escuchan la predicación. Si ese versículo se aplicara a los niños, la segunda parte («el que no creyere será condenado») los condenaría a todos, lo que nadie sostiene.

  • Un niño no puede arrepentirse (Hch 2:38)

    En el mismo discurso, Pedro dice que la promesa es para ellos y para sus hijos (Hch 2:39). Y en la antigua alianza, el niño recibía la circuncisión sin poder arrepentirse ni creer.

  • Jesús se bautizó de adulto

    El bautismo que recibió de Juan no era el bautismo cristiano, que Jesús instituyó después. Y, como todo niño judío, Jesús fue circuncidado a los ocho días (Lc 2:21).

    Además, el argumento no tiene sentido. Jesús no podía ser bautizado de niño con un bautismo que todavía no existía: el bautismo que recibió en el Jordán era el bautismo de penitencia de Juan, no el sacramento cristiano, que Él mismo instituyó al final de su vida pública, cuando mandó a los apóstoles bautizar a todas las naciones «en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28:19). Del modo en que Jesús fue bautizado por Juan no se puede deducir a quién manda bautizar la Iglesia.

  • El bautismo es solo un símbolo

    San Pedro enseña que el bautismo ahora nos salva (1 Pe 3:21), y Ananías manda a Pablo bautizarse para lavar sus pecados (Hch 22:16).

  • Bautizarse debe ser una decisión personal, y un bebé no puede decidir

    Los padres deciden por sus hijos lo que es bueno para ellos, desde la comida hasta la educación, sin esperar a que puedan elegir. En la antigua alianza, el niño recibía la circuncisión a los ocho días. La gracia de Dios se adelanta a la decisión, y cada cristiano la asume después personalmente, en la confirmación y en su vida de fe.

  • Bautizar significa sumergir: el bautismo válido es solo por inmersión

    Si se toma la palabra en ese sentido, Juan el Bautista mismo dice en qué nos sumerge Cristo: Juan bautizaba con agua, pero «Él os bautizará con Espíritu Santo» (Mc 1:8). Si se lee el verbo con el sentido que propone la objeción, la frase dice: Juan los sumergía en agua, pero Cristo los sumergirá en el Espíritu Santo. En el bautismo cristiano se usa agua, como signo, pero aquello en lo que el bautizado queda sumergido es el Espíritu Santo, y eso no depende de la cantidad de agua.

    Además, la palabra griega baptízō no significa solo sumergir, sino también lavar: san Marcos la usa para el lavado de los vasos y las vasijas (Mc 7:4), que no se sumergían enteros. Y hacia el año 100, la Didaché enseña a bautizar en agua corriente, y si no la hay, derramando agua tres veces sobre la cabeza «en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Didaché 7). El bautismo por inmersión es legítimo, pero la Iglesia apostólica no lo consideró el único válido.

Fuentes

Versiones de la Biblia

  • Biblia de Straubinger (Universidad Católica de La Plata, 2.ª ed., 2009)
  • Texto griego del Nuevo Testamento

Textos citados

  • Didaché 7 (c. 90-100)
  • San Ireneo de Lyon, Contra las herejías II, 22, 4 (c. 180)
  • Orígenes, Comentario a la Carta a los Romanos 5, 9 (c. 246)
  • San Cipriano, Carta 64 (253)
  • Concilio de Trento, sesión VII (1547)
  • Catecismo de la Iglesia Católica 1250-1252 (1992)

Los textos bíblicos se citan según la Biblia de Straubinger. Los textos de los Padres de la Iglesia y de los concilios se citan en traducción directa del original.

Cómo citar este tema

Para quien busca la Verdad. (2026, 21 de octubre). El bautismo de niños. Recuperado el 21 de octubre de 2026, de https://veritasveritatum.com/es/bautismo-ninos/

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