Terminado el antiguo pacto, empieza el nuevo
Lectura: 3 minutos · Actualizado el 21 de octubre de 2026
James Tissot, El velo del templo se rasga (c. 1890). Vía Wikimedia Commons.
Jesús vivió en la antigua alianza
La Biblia se divide en Antiguo y Nuevo Testamento, pero la antigua alianza no termina donde termina el Antiguo Testamento: llega hasta casi el final de los evangelios. Jesús nació «bajo la Ley» (Gál 4:4) y vivió en ella con fidelidad: fue circuncidado al octavo día (Lc 2:21) y presentado en el templo (Lc 2:22-24). Sus padres subían cada año a Jerusalén para la fiesta de la Pascua, y a los doce años Jesús fue con ellos (Lc 2:41-42). Durante su vida pública siguió subiendo a Jerusalén para las fiestas: la Pascua (Jn 2:13), los Tabernáculos (Jn 7:2-10), la Dedicación (Jn 10:22-23) y, por último, la Pascua en que iba a morir (Jn 12:1). Iba a la sinagoga los sábados, «según su costumbre», y leía allí las Escrituras (Lc 4:16); pagó el impuesto del templo (Mt 17:24-27); mandó al leproso curado a presentarse al sacerdote, como mandaba Moisés (Mt 8:4); pidió respetar a quienes se sentaban en la cátedra de Moisés (Mt 23:2-3); y celebró la Pascua con sus discípulos (Lc 22:15).
«Está cumplido»
Jesús había advertido que no pasaría de la Ley «ni una jota, ni un ápice», «sin que todo se haya cumplido» (Mt 5:18). En la cruz, antes de morir, dijo: «Está cumplido» (Jn 19:30). Y en ese mismo momento, el velo del templo se rasgó de arriba abajo (Mt 27:51), y quedó abierto el lugar santísimo que la antigua alianza reservaba al sumo sacerdote. Es como el niño a quien su madre le dice que no puede salir a jugar hasta que termine los deberes: mientras no los termine, la condición lo obliga; cuando dice «terminé», queda libre para lo que esperaba. La Ley obligaba «hasta» que todo se cumpliera; cuando Cristo dice que todo está cumplido, la antigua alianza llega a su fin. San Pablo lo explica con una imagen parecida: la Ley fue nuestro ayo hasta Cristo, y una vez llegada la fe, ya no estamos bajo el ayo (Gál 3:24-25).
El primer día de la nueva alianza
Dios la había anunciado por medio de Jeremías: «haré una nueva alianza con la casa de Israel […]; no como la alianza que hice con sus padres» (Jer 31:31-32). La nueva alianza quedó sellada con la sangre de Cristo, como Él mismo lo anunció en la Última Cena: «Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre» (Lc 22:20), y como explica la Carta a los Hebreos, un testamento entra en vigor con la muerte del que lo hace (Heb 9:15-17). Su primer día fue el domingo de la resurrección, el primer día de la semana, que comienza la nueva creación; también en domingo, el día de Pentecostés, la Iglesia recibió el Espíritu Santo y comenzó a predicar. Por eso los cristianos se reúnen el domingo, el día del Señor, desde los tiempos de los apóstoles (ver ¿El sábado o el domingo?).
Lo que permanece y lo que termina
Al llamar «nueva» a esta alianza, Dios declaró anticuada la primera (Heb 8:13), y como cambió el sacerdocio (ver Jesús instituye el sacerdocio), cambió también la Ley (Heb 7:12). Pero no todo lo que mandaba la Ley de Moisés corría la misma suerte. La tradición cristiana distingue tres clases de preceptos: los morales, que expresan lo que es bueno para el hombre en todo tiempo, y por eso permanecen (los mandamientos, que Jesús llevó a su plenitud; ver ¿La Iglesia cambió los mandamientos?); los ceremoniales, que regulaban el culto de Israel y eran figura de Cristo, como la circuncisión, los sacrificios del templo, las leyes de pureza y de alimentos y el sábado, que terminan porque se cumplió lo que anunciaban; y los judiciales, que organizaban la vida civil del pueblo de Israel.
Por eso Jesús declaró puros todos los alimentos (Mc 7:18-19), y el Concilio de Jerusalén, la primera decisión de la Iglesia sobre esta cuestión, no impuso la Ley de Moisés a los paganos que se convertían (Hch 15:28-29). Y san Pablo enseña que nadie debe juzgar a los cristianos por la comida, las fiestas o los sábados: eran sombra de las cosas venideras, y la realidad es Cristo (Col 2:16-17).
Fundamentos bíblicos (11)
Jer 31:31-33 · Haré una nueva alianza
«He aquí que vienen días, dice Yahvé, en que haré una nueva alianza con la casa de Israel, y con la casa de Judá; no como la alianza que hice con sus padres cuando los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto. Ellos quebrantaron esa alianza, y Yo les hice sentir mi mano, dice Yahvé. Ésta será la alianza que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Yahvé: Pondré mi ley en sus entrañas, y la escribiré en sus corazones; y Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.»Jer 31:31-33, Biblia de Straubinger
Dios anuncia una alianza nueva, distinta de la del Sinaí.
Gál 4:4 · Puesto bajo la Ley
«Mas cuando vino la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, formado de mujer, puesto bajo la Ley.»Gál 4:4, Biblia de Straubinger
El Hijo de Dios nació y vivió bajo la Ley de Moisés.
Mt 5:17-18 · Sin que todo se haya cumplido
«“No vayáis a pensar que he venido a abolir la Ley y los Profetas. Yo no he venido para abolir, sino para dar cumplimiento. En verdad os digo, hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota, ni un ápice de la Ley pasará, sin que todo se haya cumplido.»Mt 5:17-18, Biblia de Straubinger
La Ley obliga «hasta» que todo se cumpla.
Jn 19:30 · «Está cumplido»
«Cuando hubo tomado el vinagre, dijo: “Está cumplido”, e inclinando la cabeza, entregó el espíritu.»Jn 19:30, Biblia de Straubinger
Las últimas palabras de Jesús en la cruz declaran cumplido lo que la Ley anunciaba.
Mt 27:50-51 · El velo del templo se rasgó
«Mas Jesús, clamando de nuevo, con gran voz, exhaló el espíritu. Y he ahí que el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo.»Mt 27:50-51, Biblia de Straubinger
En el momento de la muerte de Jesús se abre el lugar santísimo de la antigua alianza.
Lc 22:20 · La nueva alianza en mi sangre
«Y asimismo el cáliz, después que hubieron cenado, diciendo: “Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre, que se derrama para vosotros.”»Lc 22:20, Biblia de Straubinger
Jesús anuncia la nueva alianza en la Última Cena.
Heb 8:13 · Lo que envejece está próximo a desaparecer
«Al decir una (alianza) nueva, declara anticuada la primera; de modo que lo que se hace anticuado y envejece está próximo a desaparecer.»Heb 8:13, Biblia de Straubinger
Al llamar «nueva» a la alianza, Dios declara anticuada la primera.
Heb 7:12 · Cambio de sacerdocio, cambio de Ley
«Porque cambiándose el sacerdocio, fuerza es que haya también cambio de la Ley.»Heb 7:12, Biblia de Straubinger
El sacerdocio de Cristo trae consigo una Ley nueva.
Gál 3:24-25 · La Ley, nuestro ayo
«De manera que la Ley fue nuestro ayo para conducirnos a Cristo, a fin de que seamos justificados por la fe. Mas venida la fe, ya no estamos bajo el ayo.»Gál 3:24-25, Biblia de Straubinger
La Ley condujo al pueblo hasta Cristo; venida la fe, ya no estamos bajo ella.
Mc 7:18-19 · Limpiando así todos los alimentos
«Respondióles: “¿A tal punto vosotros también estáis sin inteligencia? ¿No comprendéis que todo lo que de fuera entra en el hombre, no lo puede manchar? Porque eso no va al corazón, sino al vientre y sale a un lugar oculto, limpiando así todos los alimentos”.»Mc 7:18-19, Biblia de Straubinger
Jesús declara puros todos los alimentos.
Hch 15:28-29 · La decisión del Concilio de Jerusalén
«Porque ha parecido bien al Espíritu Santo y a nosotros no imponeros otra carga fuera de éstas necesarias: que os abstengáis de manjares ofrecidos a los ídolos, de la sangre, de lo ahogado y de la fornicación; guardándoos de lo cual os irá bien.»Hch 15:28-29, Biblia de Straubinger
La Iglesia de los apóstoles no impone a los paganos convertidos la Ley de Moisés.
Objeciones (3)
«Ni una jota ni un ápice pasará de la Ley» (Mt 5:18)
El versículo completo dice que no pasará nada de la Ley «sin que todo se haya cumplido». Es una condición con un límite, y Jesús mismo declaró en la cruz que se había cumplido: «Está cumplido» (Jn 19:30). Por eso los apóstoles no impusieron la Ley de Moisés a los paganos (Hch 15:28-29).
Dios no cambia: si dio una Ley, no puede abolirla
Dios no cambia, pero su plan se desarrolla en el tiempo, y Él mismo anunció por los profetas una alianza nueva, distinta de la del Sinaí (Jer 31:31-32). Lo que termina no es la voluntad de Dios, sino las figuras que la preparaban, porque llegó la realidad que anunciaban.
Dios no cambia su plan: su plan fue, desde siempre, que hubiera un pacto hasta la Redención y uno nuevo después de ella. Tampoco cambió cuando Abraham intercedió por Sodoma y Gomorra (Gn 18:22-33): la oración de Abraham estaba incluida en ese mismo plan.
Los cristianos deben seguir guardando las leyes de alimentos de Levítico 11
Jesús declaró puros todos los alimentos (Mc 7:18-19); Dios mostró a Pedro en una visión que no llamara impuro lo que Él había purificado (Hch 10:15); y san Pablo enseña que nadie debe juzgar a los cristianos por lo que comen o beben (Col 2:16-17; Rom 14:14).
Fuentes
Versiones de la Biblia
- Biblia de Straubinger (Universidad Católica de La Plata, 2.ª ed., 2009)
Textos citados
- Santo Tomás de Aquino, Suma teológica I-II, q. 99-104 (c. 1270)
Los textos bíblicos se citan según la Biblia de Straubinger. Los textos de los Padres de la Iglesia y de los concilios se citan en traducción directa del original.
Cómo citar este tema
Para quien busca la Verdad. (2026, 21 de octubre). Terminado el antiguo pacto, empieza el nuevo. Recuperado el 21 de octubre de 2026, de https://veritasveritatum.com/es/antiguo-nuevo-pacto/
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