Las peregrinaciones a los lugares santos
Lectura: 2 minutos · Actualizado el 19 de octubre de 2026
Caravaggio, La Virgen de los peregrinos (1604-1606). Vía Wikimedia Commons.
Un pueblo que peregrinaba
Dios mandó a Israel subir tres veces al año al lugar que Él eligiera: «Tres veces al año se presentarán todos tus varones ante Yahvé, tu Dios, en el lugar por Él elegido» (Dt 16:16; cf. Ex 23:14-17). Elcana, el padre de Samuel, «año tras año subía desde su ciudad, para adorar a Yahvé de los ejércitos en Silo» (1 Sam 1:3). La historia de Israel está hecha de caminos hacia Dios: el éxodo mismo comenzó con el pedido de ir «camino de tres días por el desierto» para ofrecer sacrificios (Ex 3:18); Jacob volvió a Betel, donde Dios se le había aparecido, para levantar allí un altar (Gn 35:1-7); Elías caminó cuarenta días hasta el Horeb, el monte de Dios (1 Re 19:8); y Tobías, cuando los de su tribu ya no lo hacían, iba solo a Jerusalén para las fiestas (Tob 1:5-6). Los profetas anunciaron, además, una peregrinación de todos los pueblos: «Venid, subamos al monte de Yahvé» (Is 2:2-3; cf. Zac 8:20-23). Y los peregrinos cantaban en el camino los salmos llamados «de las subidas» o «graduales» (Sal 119-133): «Me llené de gozo cuando me dijeron: “Iremos a la Casa de Yahvé”» (Sal 121:1).
Los primeros peregrinos de la nueva alianza
Esa profecía empezó a cumplirse con los magos de Oriente: un viaje largo, guiado por un signo, con el único fin de adorar. «Hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo» (Mt 2:2), dicen al llegar a Jerusalén; y al encontrar al niño con María su madre, «prosternándose lo adoraron» y le ofrecieron sus dones (Mt 2:11). Los primeros peregrinos que llegaron a Cristo fueron paganos que vinieron a adorarlo.
Jesús, peregrino
A los doce años, Jesús subió con José y María a Jerusalén para la Pascua, como hacían cada año (Lc 2:41-42), y ya adulto subía para las fiestas (Jn 2:13; 5:1; 7:10). San Pablo se apuraba para estar en Jerusalén el día de Pentecostés (Hch 20:16), y el funcionario etíope «había venido a Jerusalén a hacer adoración» (Hch 8:27).
Los primeros cristianos
Hacia el año 160, Melitón de Sardes viajó a Palestina para conocer los lugares y averiguar con exactitud los libros del Antiguo Testamento (citado por Eusebio, Historia eclesiástica IV, 26; ver ¿Cuál es el canon bíblico?). Hacia el 200, el presbítero Gayo invitaba a ver en Roma los «trofeos» de los apóstoles, es decir, sus tumbas en el Vaticano y en la vía Ostiense (citado por Eusebio, Historia eclesiástica II, 25). Y hacia el 383, la peregrina Egeria dejó el relato detallado de su viaje por los lugares santos, con la descripción de la liturgia de Jerusalén.
Por qué peregrinar
No porque Dios esté solo en esos lugares, sino porque allí ocurrió la historia de la salvación, y porque el camino mismo es imagen de la vida cristiana, que es una marcha hacia el cielo. La Iglesia enseña que las peregrinaciones evocan nuestro caminar por la tierra hacia el cielo, y son tiempos fuertes de renovación en la oración (Catecismo 2691). Hoy los cristianos peregrinan a Tierra Santa, a Roma, a Santiago de Compostela y a los santuarios marianos, como Luján.
Fundamentos bíblicos (4)
Dt 16:16 · Tres veces al año
«Tres veces al año se presentarán todos tus varones ante Yahvé, tu Dios, en el lugar por Él elegido: en la fiesta de los Ácimos, en la fiesta de las Semanas y en la fiesta de los Tabernáculos; y no se presentarán ante Yahvé con las manos vacías.»Dt 16:16, Biblia de Straubinger
Dios mismo mandó a su pueblo peregrinar al lugar que Él eligió.
Sal 121:1 · Iremos a la Casa de Yahvé
«Me llené de gozo cuando me dijeron: “Iremos a la Casa de Yahvé.”»Sal 121:1, Biblia de Straubinger
El canto de los peregrinos que subían a Jerusalén.
Lc 2:41-42 · Jesús sube a Jerusalén
«Sus padres iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de Pascua. Y cuando Él tuvo doce años, subieron a la fiesta, como era costumbre.»Lc 2:41-42, Biblia de Straubinger
La Sagrada Familia peregrinaba cada año.
Hch 8:27 · Había venido a Jerusalén a hacer adoración
«Levantóse y se fue, y he aquí que un hombre etíope, eunuco, valido de Candace, reina de los etíopes, y superintendente de todos los tesoros de ella, había venido a Jerusalén a hacer adoración.»Hch 8:27, Biblia de Straubinger
Un peregrino que recibe el Evangelio y el bautismo en el camino de regreso.
Objeciones (3)
Jesús dijo que no se adoraría a Dios ni en este monte ni en Jerusalén, sino en espíritu y en verdad (Jn 4:21-24)
Jesús enseña que el culto verdadero no queda atado a un único santuario, como discutían judíos y samaritanos, no que los lugares santos pierdan su sentido. Él mismo siguió subiendo a Jerusalén para las fiestas (Jn 5:1; 7:10), y los apóstoles siguieron yendo al templo a orar (Hch 3:1). Peregrinar no es creer que Dios esté solo en un lugar, sino ir a donde ocurrió la historia de la salvación para orar con más fervor.
Peregrinar es superstición, o un comercio
Los abusos, cuando existen, se corrigen; no anulan lo que es bueno. Jesús echó a los mercaderes del templo (Jn 2:13-16), pero no dejó de peregrinar a Jerusalén: lo que condenó fue el comercio, no la peregrinación.
Dios está en todas partes: no hace falta ir a ningún lugar
Es verdad, y la Iglesia no enseña que la peregrinación sea obligatoria. Pero Dios mismo quiso que su pueblo tuviera lugares donde encontrarlo de un modo especial, como el templo de Jerusalén, y mandó peregrinar a él (Dt 16:16). La peregrinación es una ayuda para la oración, no una condición para encontrar a Dios.
Fuentes
Versiones de la Biblia
- Biblia de Straubinger (Universidad Católica de La Plata, 2.ª ed., 2009)
Textos citados
- Eusebio de Cesarea, Historia eclesiástica II, 25 y IV, 26 (c. 325)
- Egeria, Itinerario (c. 383)
- Catecismo de la Iglesia Católica 2691 (1992)
Los textos bíblicos se citan según la Biblia de Straubinger. Los textos de los Padres de la Iglesia y de los concilios se citan en traducción directa del original.
Cómo citar este tema
Para quien busca la Verdad. (2026, 19 de octubre). Las peregrinaciones a los lugares santos. Recuperado el 21 de octubre de 2026, de https://veritasveritatum.com/es/peregrinaciones/
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