Para quien busca la Verdad
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Las reliquias de los santos

Lectura: 3 minutos · Actualizado el 17 de octubre de 2026

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Fra Angelico, Sepultura de los santos Cosme y Damián (c. 1440). Vía Wikimedia Commons.

Dios obra por medio de lo material

La fe cristiana no desprecia la materia: Dios creó el mundo visible, su Hijo tomó un cuerpo, y los sacramentos se celebran con agua, pan, vino y aceite. Por eso no es extraño que la Escritura muestre a Dios obrando por medio de objetos y cuerpos que estuvieron unidos a sus santos. Eso es lo que la Iglesia llama reliquias: los restos de los santos y los objetos que les pertenecieron o estuvieron en contacto con ellos.

Los huesos de Eliseo

El caso más claro está en el segundo libro de los Reyes. Unos hombres que iban a enterrar a un muerto, al ver venir una banda de saqueadores, arrojaron el cadáver en el sepulcro del profeta Eliseo, y «al tocar el hombre los huesos de Eliseo, revivió y se puso en pie» (2 Re 13:20-21). No fue el profeta quien obró, porque ya había muerto, sino Dios, por medio de sus restos.

Objetos que Dios mandó conservar

Dios mismo mandó guardar en el santuario objetos ligados a su obra: una vasija con el maná del desierto, para que las generaciones futuras vieran el pan con que los había alimentado (Ex 16:32-34), y la vara de Aarón, que había florecido (Nm 17:10). Junto con las tablas de la Ley, se conservaban en el arca de la alianza (Heb 9:4). Y Moisés, al salir de Egipto, llevó consigo los huesos de José, como él había pedido, para sepultarlos en la tierra prometida (Gn 50:25; Ex 13:19; Jos 24:32).

El manto de Elías

Cuando Elías fue llevado al cielo, Eliseo recogió el manto que se le había caído, golpeó con él las aguas del Jordán, y las aguas se dividieron, como lo habían hecho con Elías (2 Re 2:8 y 13-14).

La orla del manto, la sombra de Pedro y los pañuelos de Pablo

En el Evangelio, la mujer que padecía flujos de sangre se curó al tocar la franja del vestido de Jesús (Mt 9:20-22), y muchos enfermos le pedían tocar aunque fuera esa franja, y quedaban sanos (Mt 14:36). Lo mismo continúa en la Iglesia apostólica: la gente sacaba a los enfermos a las calles para que, al pasar Pedro, «siquiera su sombra cayese sobre uno de ellos» (Hch 5:15); y en Éfeso, Dios obraba milagros extraordinarios por medio de Pablo, «de suerte que hasta los pañuelos y ceñidores que habían tocado su cuerpo, eran llevados a los enfermos, y se apartaban de éstos las enfermedades» (Hch 19:11-12). En ninguno de estos casos el objeto tiene poder propio: es Dios quien obra, y quiso hacerlo así.

La fe de los primeros cristianos

Hacia el año 155, los cristianos de Esmirna recogieron los huesos de su obispo, san Policarpo, después de su martirio, porque los consideraban «más valiosos que las piedras preciosas y más estimables que el oro», y los depositaron en un lugar donde se reunirían cada año a celebrar el aniversario de su martirio (Martirio de Policarpo 18). Desde entonces, la Eucaristía se celebró sobre las tumbas de los mártires, como en la visión del Apocalipsis, donde las almas de los mártires están bajo el altar (Ap 6:9). En el siglo IV, san Ambrosio trasladó a su basílica de Milán los restos de los mártires Gervasio y Protasio (Carta 22), y san Agustín narra los milagros que en su tiempo se obraban junto a las reliquias de san Esteban (La ciudad de Dios XXII, 8). Y cuando un presbítero llamado Vigilancio atacó la veneración de las reliquias, san Jerónimo la defendió (Contra Vigilancio, 406).

Lo que la Iglesia enseña

La Iglesia enseña que los cuerpos de los santos, que fueron templos del Espíritu Santo (1 Cor 6:19) y resucitarán un día, merecen ser venerados, y que por medio de ellos Dios concede muchos beneficios (Concilio de Trento, sesión XXV, 1563). No se los adora: la adoración se debe solo a Dios (ver Las imágenes sagradas). Y la Iglesia rechazó siempre los abusos: el IV Concilio de Letrán (1215) prohibió vender reliquias y venerar otras nuevas sin la aprobación del papa, y Trento mandó suprimir toda superstición y todo afán de lucro en torno a ellas.

Los testimonios de esta doctrina a lo largo de los siglos se reúnen en La doctrina eterna de la Iglesia Católica desde Jesús y los apóstoles.

Fundamentos bíblicos (6)

  • 2 Re 13:20-21 · Los huesos de Eliseo
    «Murió Eliseo y lo sepultaron. Al comienzo del próximo año, los guerrilleros de Moab hicieron una incursión en el país, y vieron a los guerrilleros algunos que estaban enterrando a un hombre. Entonces arrojaron al hombre en el sepulcro de Eliseo; y al tocar el hombre los huesos de Eliseo, revivió y se puso en pie.»2 Re 13:20-21, Biblia de Straubinger

    Dios devuelve la vida a un muerto por el contacto con los restos de un profeta.

  • Ex 16:32-34 · El maná guardado ante el Testimonio
    «Y dijo Moisés: “Esto es lo que manda Yahvé: Llenad de maná un gomor, a fin de que se guarde para vuestros descendientes y vean ellos el pan con que os he alimentado en el desierto cuando os saqué del país de Egipto.” Dijo, pues, Moisés a Aarón: “Toma una vasija y pon en ella un gomor completo de maná, y colócalo delante de Yahvé, a fin de guardarlo para vuestros descendientes”. Y de acuerdo con lo que Yahvé había mandado a Moisés, puso Aarón el (maná) ante el Testimonio para guardarlo.»Ex 16:32-34, Biblia de Straubinger

    Dios manda conservar un objeto ligado a su obra, para las generaciones futuras.

  • 2 Re 2:13-14 · El manto de Elías
    «Alzó Eliseo el manto que se le había caído a Elías, y volviéndose se detuvo a la orilla del Jordán. Luego tomó el manto que se le había caído a Elías, e hirió las aguas, diciendo: “¿Dónde está ahora Yahvé, el Dios de Israel?” Y cuando hirió las aguas, éstas se dividieron a un lado y otro; y pasó Eliseo.»2 Re 2:13-14, Biblia de Straubinger

    Eliseo divide las aguas del Jordán con el manto de su maestro.

  • Mt 9:20-22 · La orla del manto de Jesús
    «Y he ahí que una mujer que padecía un flujo de sangre hacía doce años, se aproximó a Él por detrás y tocó la franja de su vestido. Porque ella se decía: “Con que toque solamente su vestido, quedaré sana”. Mas Jesús, volviéndose, la miró y dijo: “Confianza, hija, tu fe te ha sanado”. Y quedó sana desde aquella hora.»Mt 9:20-22, Biblia de Straubinger

    La mujer enferma se cura al tocar el vestido de Jesús.

  • Hch 5:15 · La sombra de Pedro
    «de tal manera que sacaban a los enfermos a las calles, poniéndolos en camillas y lechos, para que al pasar Pedro, siquiera su sombra cayese sobre uno de ellos.»Hch 5:15, Biblia de Straubinger

    Los enfermos buscan que al menos la sombra de Pedro los alcance.

  • Hch 19:11-12 · Los pañuelos de Pablo
    «Obraba Dios por mano de Pablo también milagros extraordinarios, de suerte que hasta los pañuelos y ceñidores que habían tocado su cuerpo, eran llevados a los enfermos, y se apartaban de éstos las enfermedades y salían los espíritus malignos.»Hch 19:11-12, Biblia de Straubinger

    Dios obra milagros por medio de objetos que tocaron el cuerpo del apóstol.

Objeciones (3)

  • Venerar huesos es superstición o magia

    La superstición atribuye poder al objeto en sí; la Iglesia enseña que es Dios quien obra, como en los huesos de Eliseo o los pañuelos de Pablo. El objeto es ocasión, no causa.

  • Tocar a los muertos hacía impuro (Nm 19:11)

    Era una norma ritual de la antigua alianza, y la misma Escritura muestra que Dios devolvió la vida a un muerto por el contacto con los huesos de un profeta (2 Re 13:21).

  • Muchas reliquias son falsas

    Es cierto que en la Edad Media circularon reliquias falsas, y la Iglesia lo combatió prohibiendo su venta y exigiendo su aprobación. Que existan billetes falsos no prueba que no haya billetes verdaderos.

Fuentes

Versiones de la Biblia

  • Biblia de Straubinger (Universidad Católica de La Plata, 2.ª ed., 2009)

Textos citados

  • Martirio de Policarpo 18 (c. 155)
  • San Ambrosio, Carta 22 (386)
  • San Jerónimo, Contra Vigilancio (406)
  • San Agustín, La ciudad de Dios XXII, 8 (c. 426)
  • IV Concilio de Letrán, canon 62 (1215)
  • Concilio de Trento, sesión XXV (1563)

Los textos bíblicos se citan según la Biblia de Straubinger. Los textos de los Padres de la Iglesia y de los concilios se citan en traducción directa del original.

Cómo citar este tema

Para quien busca la Verdad. (2026, 17 de octubre). Las reliquias de los santos. Recuperado el 21 de octubre de 2026, de https://veritasveritatum.com/es/reliquias/

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