Confesiones y grupos / Lectura 5 de 5
Los adventistas del Séptimo Día

Fra Angelico, El Juicio Final (c. 1431). Vía Wikimedia Commons.
En este artículo
Introducción
Los adventistas del Séptimo Día nacieron de una fecha que no se cumplió: el predicador William Miller anunció la venida de Cristo, y cuando no ocurrió, un grupo de sus seguidores explicó el fracaso con una nueva doctrina, la de un juicio que Cristo habría comenzado ese año en el cielo. Aceptan la Trinidad y la divinidad de Cristo, pero sostienen que el día de descanso de los cristianos debe ser el sábado, consideran a su fundadora, Ellen G. White, una profetisa inspirada, y enseñan que guardar el domingo impuesto por ley será la «marca de la bestia» del Apocalipsis.
Datos principales
| Nombre | Iglesia Adventista del Séptimo Día: «adventista», por la espera de la segunda venida (el adviento) de Cristo; «del séptimo día», por la observancia del sábado. |
|---|---|
| Origen | El movimiento del predicador bautista William Miller, que anunció la venida de Cristo para 1843 y después, con su discípulo Samuel Snow, para el 22 de octubre de 1844. El fracaso de esa fecha se recuerda como el «gran chasco». |
| Fundadores | Ellen G. White (1827-1915), su esposo James White y Joseph Bates, que introdujo la observancia del sábado |
| Fundación | Adoptaron el nombre en 1860, y la Iglesia Adventista se organizó en 1863 |
| Lugar | Battle Creek, Michigan (Estados Unidos) |
| Escritos de autoridad | La Biblia, y los escritos de Ellen G. White, que su declaración de creencias presenta como una manifestación del don de profecía y «una fuente continua y autorizada de verdad» (Creencias fundamentales 18) |
Principales diferencias con la Iglesia Católica
| Lo que creen | En qué consiste | Lo que enseña la Iglesia |
|---|---|---|
| El sábado obligatorio | Los cristianos deben guardar el sábado, y el domingo sería una imposición humana | El día del Señor es el domingo, el día de la resurrección (ver ¿El sábado o el domingo?) |
| Un juicio que empezó en 1844 | Desde ese año, Cristo examina en el cielo la vida de los creyentes, en un «juicio investigador» | Cristo entró en el santuario del cielo una vez para siempre, con su propia sangre |
| Una profetisa con autoridad | Los escritos de Ellen G. White, guía autorizada para la Iglesia | La revelación pública terminó con los apóstoles |
| Los muertos duermen | El alma no vive después de la muerte, hasta la resurrección | El alma es inmortal, y es juzgada al morir |
| Un castigo que termina | Los impíos serán destruidos, y dejarán de existir | El castigo de los condenados es eterno |
| Las leyes de alimentación | Se abstienen de los alimentos impuros de la Ley de Moisés, como el cerdo | Cristo declaró puros todos los alimentos |
| El diezmo obligatorio | Los miembros deben entregar la décima parte de sus ingresos | Cada uno da según lo que decidió en su corazón |
| El bautismo solo de adultos | Por inmersión, de quienes ya creen | También de los niños (ver El bautismo de niños) |
Sus enseñanzas frente a la Escritura
El sábado, obligatorio para los cristianos. San Pablo pide que nadie juzgue a los cristianos por los sábados, que eran sombra de lo que había de venir (Col 2:16-17), y desde el principio los cristianos se reunieron el primer día de la semana, el de la resurrección (Hch 20:7). El tema se desarrolla en ¿El sábado o el domingo?.
Un juicio en el cielo que habría empezado en 1844. Al día siguiente del «gran chasco», uno de los seguidores de Miller, Hiram Edson, dijo haber comprendido en una visión que ese día Cristo había pasado, en el cielo, del lugar santo al Santo de los Santos, para comenzar a examinar la vida de los creyentes. Ellen G. White enseñó, en esa línea, que la obra de expiación de Cristo no terminó en la cruz, sino que continúa en ese juicio. Pero Jesús dijo en la cruz que todo estaba cumplido (Jn 19:30), y la Carta a los Hebreos enseña que Cristo entró en el santuario «una vez para siempre», «después de haber obtenido redención eterna» (Heb 9:12).
Satanás como chivo expiatorio. Interpretan el rito del día de la Expiación (Lv 16) como una figura de Satanás, que al final cargaría con los pecados de los redimidos, como enseña Ellen G. White en El conflicto de los siglos. Pero la Escritura enseña que es Cristo quien cargó con nuestros pecados: Yahvé cargó sobre el Siervo la iniquidad de todos nosotros (Is 53:6), y Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero (1 Pe 2:24).
Una profetisa con autoridad después de los apóstoles. Dios, que había hablado muchas veces por los profetas, nos habló en estos últimos tiempos por su Hijo (Heb 1:1-2), y la fe fue entregada a los santos de una vez para siempre (Jds 3). Ningún escrito posterior puede presentarse como «fuente autorizada de verdad» para toda la Iglesia (ver ¿Sola Escritura, o también Magisterio y Tradición?).
Las leyes de alimentación. Jesús enseñó que no mancha al hombre lo que entra por la boca, y el evangelista agrega que así declaraba puros todos los alimentos (Mc 7:18-19). A Pedro se le dijo en una visión que no llamara impuro lo que Dios había purificado (Hch 10:15). Y san Pablo enseña que todo lo que Dios creó es bueno, si se recibe con acción de gracias (1 Tim 4:4-5).
El diezmo como obligación. En la Ley de Moisés, el diezmo estaba destinado a los levitas, que no tenían tierra propia, para el servicio del templo (Nm 18:21-24). El Nuevo Testamento no lo impone a los cristianos, sino que pide dar con generosidad, cada uno según lo que se propuso en su corazón, no con tristeza ni por obligación (2 Cor 9:7).
Los muertos que duermen, y el castigo que termina. Enseñan, como los Testigos de Jehová, que el alma no vive después de la muerte y que los impíos serán aniquilados. La respuesta de la Escritura se desarrolla en Los Testigos de Jehová: el buen ladrón, que estaría ese mismo día con Cristo en el Paraíso (Lc 23:43), y el castigo eterno, del que Jesús habla con la misma palabra que la vida eterna (Mt 25:46).
Hechos históricos que conviene conocer
Las fechas anunciadas. William Miller anunció primero el fin del mundo para el 21 de marzo de 1843, y cuando no ocurrió, su discípulo Samuel Snow lo trasladó al 22 de octubre de 1844. Los bautistas, que le habían abierto sus templos, lo expulsaron. Jesús había dicho que nadie conoce el día ni la hora (Mt 24:36).
Una doctrina de la Trinidad aceptada después. Varios de los primeros adventistas, entre ellos James White y Joseph Bates, no creían en la Trinidad; la Iglesia Adventista la incorporó a su declaración de creencias recién en el siglo XX.
Las fuentes de Ellen G. White. Dentro del propio adventismo se discutió el uso que Ellen G. White hizo de otros autores en sus libros, a menudo sin citarlos. La Iglesia Adventista reconoce ese uso, y sostiene que no afecta la inspiración de sus escritos.
Fundamentos bíblicos (8)
Col 2:16-17 · Col 2:16-17
«Que nadie, pues, os juzgue por comida o bebida, o en materia de fiestas o novilunios o sábados. Estas cosas son sombra de las venideras, mas el cuerpo es de Cristo.»Col 2:16-17, Biblia de Straubinger
Hch 20:7 · Hch 20:7
«El primer día de la semana nos reunimos para partir el pan, Pablo, que había de marchar al día siguiente, les predicaba, prolongando su discurso hasta la medianoche.»Hch 20:7, Biblia de Straubinger
Jn 19:30 · Jn 19:30
«Cuando hubo tomado el vinagre, dijo: “Está cumplido”, e inclinando la cabeza, entregó el espíritu.»Jn 19:30, Biblia de Straubinger
Heb 9:11-12 · Heb 9:11-12
«Cristo, empero, al aparecer como Sumo Sacerdote de los bienes venideros, entró en un tabernáculo más amplio y más perfecto, no hecho de manos, es decir, no de esta creación; por la virtud de su propia sangre, y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, entró una vez para siempre en el Santuario, después de haber obtenido redención eterna.»Heb 9:11-12, Biblia de Straubinger
Mc 7:18-19 · Mc 7:18-19
«Respondióles: “¿A tal punto vosotros también estáis sin inteligencia? ¿No comprendéis que todo lo que de fuera entra en el hombre, no lo puede manchar? Porque eso no va al corazón, sino al vientre y sale a un lugar oculto, limpiando así todos los alimentos”.»Mc 7:18-19, Biblia de Straubinger
Hch 10:15 · Hch 10:15
«Mas se dejó oír la voz por segunda vez: “Lo que Dios ha purificado, no lo declares tú común”.»Hch 10:15, Biblia de Straubinger
Lc 23:43 · Lc 23:43
«Le respondió: “En verdad, te digo, hoy estarás conmigo en el Paraíso”.»Lc 23:43, Biblia de Straubinger
Mt 25:31-46 · Mt 25:31-46
«Entonces el rey dirá a los de su derecha: “Venid, benditos de mi Padre, tomad posesión del reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero y me acogisteis; estaba desnudo, y me vestisteis; estaba enfermo, y me visitasteis; estaba preso, y vinisteis a verme”.»Mt 25:31-46, Biblia de Straubinger
Fuentes
Versiones de la Biblia
- Biblia de Straubinger (Universidad Católica de La Plata, 2.ª ed., 2009)
Textos citados
- Iglesia Adventista del Séptimo Día, Creencias fundamentales, edición oficial
- Ellen G. White, El conflicto de los siglos
- Equipo de Reflexión Teológico-Pastoral del CELAM, Sectas en América Latina
- Miguel Ángel Fuentes, IVE, ¿En dónde dice la Biblia que…? (San Rafael: Ediciones del Verbo Encarnado, 2005)
Los textos bíblicos se citan según la Biblia de Straubinger. Los textos de los Padres de la Iglesia y de los concilios se citan en traducción directa del original.
Cómo citar este tema
Para quien busca la Verdad. (2026, 27 de octubre). Los adventistas del Séptimo Día. Recuperado el 27 de octubre de 2026, de https://veritasveritatum.com/es/adventistas/
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