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Cómo llegó el Antiguo Testamento hasta nosotros

Lectura: 8 minutos · Actualizado el 19 de octubre de 2026

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Códice de Leningrado (1008). Vía Wikimedia Commons.

Las versiones del Antiguo Testamento

No tenemos ningún manuscrito escrito por los autores del Antiguo Testamento: lo que tenemos son copias de copias, conservadas en distintas tradiciones. Desde muy temprano, el texto hebreo circuló en al menos tres formas, y de ellas nacieron las traducciones antiguas y las ediciones que usamos hoy. El esquema muestra cómo se relacionan; la lista que le sigue explica cada elemento en orden cronológico.

s. X – III a. C.
s. III a. C. – s. I d. C.
s. II – IV
s. V – VII
s. VIII – XI
s. XX – XXI
Tradición hebrea (protomasorética)
Tradición samaritana
Tradición griega (Septuaginta)
Qumrán: testimonia las tres tradiciones
Textos originalesperdidos
Protomasorético
Targumim ARAMOnkelos, Jonatán, NeofitiPeshitta SIRÁquila · Símaco GR
Vulgata LAT
MasoretasCódice del Cairo895, solo ProfetasCódice de Alepoc. 930Códice de Leningrado1008
Biblia Hebraica StuttgartensiaBiblia Hebraica QuintaNeovulgata LAT
Presamaritano
Pentateuco samaritano HEB
Septuaginta GRRevisión kaige
Teodoción GRVetus Latina LATHexapla de OrígenesRecensión luciánicaVersiones coptasVersión gótica
Armenia · georgiana · etíopeSiro-hexaplar SIR

incluye los libros deuterocanónicos   incluye algunas partes deuterocanónicas   Las siglas indican la lengua: HEB hebreo, ARAM arameo, GR griego, LAT latín, SIR siríaco. Las líneas indican de dónde deriva cada texto.

Cronología

  1. Rollos de plata de Ketef Hinnom (s. VII – VI a. C.). Dos pequeños rollos de plata hallados en Jerusalén, con la bendición sacerdotal de Números 6:24-26. Son el texto bíblico más antiguo que se conserva, cuatro siglos anteriores a los manuscritos de Qumrán.
  2. Textos originales (s. X – I a. C.). Los manuscritos escritos por los autores sagrados o sus primeros copistas. No se conserva ninguno: todo lo que tenemos son copias de copias.
  3. Septuaginta (s. III – I a. C.). Traducción griega hecha por judíos en Alejandría: primero el Pentateuco, en el siglo III, y después el resto. Fue la Biblia de los apóstoles y de la Iglesia primitiva (ver La Biblia de Jesús y los apóstoles). Incluye los libros deuterocanónicos.
  4. Pentateuco samaritano (s. II – I a. C.). Texto hebreo del Pentateuco conservado por los samaritanos, escrito en el alfabeto paleohebreo, muy parecido al fenicio y anterior a la escritura cuadrada que se usa hoy para el hebreo. Coincide a veces con la Septuaginta frente al texto masorético. Contiene solo el Pentateuco.
  5. Manuscritos de Qumrán (s. III a. C. – s. I d. C.). Unos doscientos manuscritos bíblicos hallados entre 1947 y 1956 junto al mar Muerto, mil años más antiguos que los códices masoréticos. Contienen textos de las tres tradiciones, lo que prueba que convivían en tiempos de Jesús. Incluyen fragmentos de algunos deuterocanónicos: Tobías, en arameo y en hebreo, el Eclesiástico, en hebreo, y la Carta de Jeremías, en griego. No aparecieron Judit, Macabeos ni Sabiduría.
  6. Revisión kaige (s. I a. C. – s. I d. C.). Revisión judía de la Septuaginta para acercarla al hebreo de su tiempo. Su nombre viene de la partícula griega kaíge (καίγε), «y también», con que traducía una expresión hebrea.
  7. Texto protomasorético estabilizado (fines del s. I d. C.). Los manuscritos hallados en Masada y en Wadi Murabba'at ya coinciden casi letra por letra con el texto masorético: a partir de entonces, el judaísmo rabínico adopta una sola forma del texto, porque su modo de interpretar la Escritura daba valor a cada letra: el rabino Akiba, por ejemplo, deducía enseñanzas incluso de partículas y letras que parecían superfluas. Siglos después, la Cábala llevaría esa idea más lejos, buscando significados ocultos en el orden y el valor numérico de las letras.
  8. Vetus Latina (s. II). Las primeras traducciones latinas, hechas desde la Septuaginta en el norte de África y en Roma. Incluye los libros deuterocanónicos.
  9. Áquila, Símaco y Teodoción (s. II). Tres traducciones griegas judías, hechas cuando los cristianos ya usaban la Septuaginta como su Biblia: la de Áquila, servilmente literal; la de Símaco, en un griego cuidado, que suaviza las expresiones que atribuyen a Dios rasgos humanos; y la de Teodoción, una revisión de la Septuaginta según el texto hebreo. La de Teodoción está emparentada con la revisión kaige. Áquila y Símaco no incluyen los deuterocanónicos; Teodoción incluye las partes griegas de Daniel, como la historia de Susana.
  10. Peshitta (s. II – III). Traducción siríaca, hecha desde el hebreo, probablemente en Edesa. Su nombre significa «la simple» o «la común». En sus manuscritos incluye varios deuterocanónicos, como el Eclesiástico y la Sabiduría.
  11. Targumim (s. II – IV). Traducciones y paráfrasis arameas leídas en las sinagogas: Onkelos, del Pentateuco; Jonatán, de los Profetas; y Neofiti, del Pentateuco, conservado en una copia de 1504 y descubierto en la Biblioteca Vaticana en 1956 por el sacerdote español Alejandro Díez Macho. Hay además el del Pseudo-Jonatán, también del Pentateuco, fragmentos como los hallados en la genizá de El Cairo, y targumim de los Salmos y de los cinco rollos (Cantar, Rut, Lamentaciones, Eclesiastés y Ester). No hay targum de Daniel ni de Esdras y Nehemías, que ya tienen partes en arameo. No incluyen los deuterocanónicos.
  12. Versiones coptas (s. III – IV). Traducciones desde la Septuaginta para los cristianos de Egipto. Incluyen los libros deuterocanónicos.
  13. Hexapla de Orígenes (c. 230 – 245). Obra monumental hecha en Cesarea: el texto hebreo, su transcripción en letras griegas, Áquila, Símaco, la Septuaginta y Teodoción, en seis columnas paralelas. En la columna de la Septuaginta, Orígenes marcaba con un óbelo (÷) lo que faltaba en el hebreo, y con un asterisco (※) lo que faltaba en la Septuaginta y completaba con otras versiones griegas: un verdadero trabajo de crítica textual, hecho dentro de la Iglesia en el siglo III. Trabajó sobre los libros que tenían texto hebreo.
  14. Recensión luciánica (c. 300). Revisión de la Septuaginta atribuida a san Luciano de Antioquía, mártir, que adaptó su griego al de la época, y que se difundió en Siria y Constantinopla. Incluye los libros deuterocanónicos.
  15. Versión gótica (c. 350 – 380). Traducción del obispo Ulfilas para los godos, desde el griego.
  16. Vulgata (390 – 405). Traducción latina de san Jerónimo en Belén, hecha desde el hebreo, con el Salterio revisado sobre la Hexapla y algunos deuterocanónicos conservados de la Vetus Latina. San Jerónimo tradujo también los salmos directamente del hebreo, pero en la liturgia se impuso su revisión hecha desde la Septuaginta, la que los fieles ya rezaban y cantaban: el llamado Salterio galicano, porque se difundió primero en las Galias y la reforma carolingia, con Alcuino, lo generalizó hacia el año 800. Por eso los salmos de la Vulgata vienen del griego, y su numeración, que sigue Straubinger, es la de la Septuaginta. Fue la Biblia de la Iglesia de Occidente durante mil años, y el Concilio de Trento la declaró auténtica en 1546. Incluye los libros deuterocanónicos: san Jerónimo tradujo Tobías y Judit, y el resto se conservó de la Vetus Latina.
  17. Versiones armenia, georgiana y etíope (s. V – VI). Traducciones para las Iglesias de esos pueblos, desde la Septuaginta. Incluyen los libros deuterocanónicos; la etíope incluye además libros que ninguna otra Iglesia recibió, como Henoc y los Jubileos.
  18. Versiones árabes (s. VIII – X). Traducciones hechas en distintas regiones y a partir de distintos textos, hebreos, griegos o siríacos; la más conocida es la de Saadia Gaón, en el siglo X.
  19. Siro-hexaplar (616 – 617). Traducción siríaca de la columna de la Septuaginta de la Hexapla, hecha por el obispo Pablo de Tella en Alejandría. Conserva datos de la Hexapla que se perdieron en griego.
  20. Masoretas (s. VII – X). Copistas judíos, sobre todo de Tiberíades, que pusieron por escrito las vocales, los acentos y las notas marginales (ver ¿Sola Escritura, o también Magisterio y Tradición?).
  21. Códice del Cairo (895). El manuscrito masorético fechado más antiguo; contiene solo los libros proféticos. No incluye los deuterocanónicos, como ninguno de los códices masoréticos.
  22. Códice de Alepo (c. 930). El manuscrito más autorizado de la escuela de Ben Aser; una parte se perdió en 1947.
  23. Códice de Leningrado (1008). El manuscrito completo más antiguo de la Biblia hebrea, base de las ediciones modernas.
  24. Biblia de Straubinger (1944 – 1951). Traducción católica al castellano hecha en La Plata por monseñor Juan Straubinger, directamente desde el hebreo, el arameo y el griego.
  25. Biblia Hebraica Stuttgartensia (1967 – 1977). Edición crítica del Códice de Leningrado, con las variantes de los demás testigos al pie. Es la base de la mayoría de las traducciones actuales. No incluye los deuterocanónicos.
  26. Neovulgata (1979). Revisión de la Vulgata sobre los textos originales, promulgada por san Juan Pablo II como texto latino oficial de la Iglesia. Incluye los libros deuterocanónicos.
  27. Biblia Hebraica Quinta (desde 2004). Nueva edición crítica, también sobre el Códice de Leningrado, que incorpora los manuscritos de Qumrán. Todavía está en curso.

Fuentes

Versiones de la Biblia

  • Biblia de Straubinger (Universidad Católica de La Plata, 2.ª ed., 2009)
  • Texto griego del Nuevo Testamento
  • Septuaginta (traducción griega del Antiguo Testamento)

Textos citados

  • Ignacio Carbajosa, Joaquín González Echegaray y Francisco Varo, La Biblia en su entorno (Verbo Divino, 2013), lectura recomendada
  • Concilio de Trento, sesión IV (1546)

Los textos bíblicos se citan según la Biblia de Straubinger. Los textos de los Padres de la Iglesia y de los concilios se citan en traducción directa del original.

Cómo citar este tema

Para quien busca la Verdad. (2026, 19 de octubre). Cómo llegó el Antiguo Testamento hasta nosotros. Recuperado el 21 de octubre de 2026, de https://veritasveritatum.com/es/como-llego-at/

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