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La Maternidad Divina

Lectura: 4 minutos · Actualizado el 21 de octubre de 2026

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Rafael, La Virgen del Gran Duque (c. 1505). Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Madre de una persona, no de una naturaleza

Llamar a María Madre de Dios no significa que haya dado origen a la divinidad. Ninguna madre es madre de una naturaleza: una mujer es madre de Ignacio o de Claudia, no «madre de la humanidad». La maternidad se refiere siempre a una persona. Y Jesús es una sola persona, la segunda de la Santísima Trinidad, que tiene dos naturalezas: la divina, desde toda la eternidad, y la humana, que tomó de María. El que nació de María no es un hombre al que luego se unió Dios, sino el mismo Hijo de Dios hecho hombre. Por eso María es madre de una persona divina, es decir, Madre de Dios.

Ninguna madre produce toda la persona

Se objeta que Dios existía antes que María y que ella no pudo darle el ser. Pero tampoco una madre común produce toda la persona de su hijo. Ella le da el cuerpo; el alma espiritual la crea Dios directamente (Catecismo 366). Y sin embargo nadie dice que una mujer sea madre solo del cuerpo de su hijo: es madre de su hijo entero. Lo mismo ocurre con María: no le dio a Cristo la divinidad, que es eterna, ni el alma, que Dios creó, sino la naturaleza humana que tomó en su seno. Pero es madre de la persona que nació de ella y esa persona es Dios.

«La madre de mi Señor»

Cuando María visita a su prima, Isabel, llena del Espíritu Santo, exclama: «¿Y de dónde me viene, que la madre de mi Señor venga a mí?» (Lc 1:43). La palabra «Señor», kyrios (κύριος), es la que la traducción griega del Antiguo Testamento usaba en lugar del nombre de Dios, YHWH (יהוה) (ver Cómo llegó el Antiguo Testamento hasta nosotros). Y san Lucas la usa en ese sentido a lo largo de todo el capítulo: el ángel dice a María que el Señor es con ella (Lc 1:28), Isabel la llama dichosa por haber creído lo que se le dijo de parte del Señor (Lc 1:45) y María canta: «Glorifica mi alma al Señor» (Lc 1:46). Con ese mismo nombre llama Isabel al niño que María lleva en su seno.

Dios con nosotros

La Escritura lo dice de muchas maneras. El niño que la virgen daría a luz se llamaría Emmanuel, que se traduce «Dios con nosotros» (Is 7:14; Mt 1:23) (ver La Virginidad perpetua de María). El ángel anuncia que el santo Ser que nacerá de María será llamado Hijo de Dios (Lc 1:35). San Pablo enseña que Dios envió a su Hijo, «formado de mujer» (Gál 4:4): el Hijo de Dios mismo tomó su cuerpo de una mujer. Y san Juan dice que el Verbo, que era Dios, se hizo carne (Jn 1:1 y 14).

La fe de los primeros cristianos

Hacia el año 107, san Ignacio de Antioquía, discípulo del apóstol Juan según la tradición, escribe que nuestro Dios, Jesucristo, fue llevado en el seno de María (Carta a los Efesios 18, 2). Hacia el 180, san Ireneo de Lyon, discípulo de Policarpo, que lo había sido de Juan, dice que María llevó a Dios en su seno (Contra las herejías V, 19, 1). Y una de las oraciones marianas más antiguas que se conservan, encontrada en un papiro egipcio (papiro Rylands 470), que muchos estudiosos datan en el siglo III, aunque otros lo ubican algo después, ya invoca a María como Madre de Dios, Theotókos (Θεοτόκος): «Bajo tu misericordia nos refugiamos, Madre de Dios; no desprecies nuestras súplicas en la necesidad, sino líbranos del peligro, tú, la sola pura, la sola bendita». La Iglesia la sigue rezando hoy, con el nombre de «Bajo tu amparo». En la catacumba de Priscila, en Roma, se conserva además la imagen más antigua de María que se conoce, con el Niño en brazos, junto a un profeta que señala una estrella, de comienzos del siglo III.

Lo que la Iglesia reconoció

En el siglo V, Nestorio, patriarca de Constantinopla, rechazó ese título y propuso llamar a María solo «Madre de Cristo», Christotókos (Χριστοτόκος), porque separaba en Cristo dos personas: el hombre nacido de María y el Hijo de Dios unido a él. El Concilio de Éfeso, en el año 431, siguiendo a san Cirilo de Alejandría (Segunda carta a Nestorio), defendió el título de Theotókos: no porque el Verbo haya tomado de María el origen de su divinidad, sino porque de ella nació el cuerpo santo, animado por un alma racional, al que el Verbo se unió en su propia persona (Catecismo 495). Llamar a María Madre de Dios es, ante todo, confesar quién es Jesús: una sola persona, verdadero Dios y verdadero hombre.

Los testimonios de esta doctrina a lo largo de los siglos se reúnen en La doctrina eterna de la Iglesia Católica desde Jesús y los apóstoles.

Fundamentos bíblicos (6)

  • Is 7:14 y Mt 1:23 · Emmanuel
    «Por tanto el Señor mismo os dará una señal: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel.» / «Ved ahí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán el nombre de Emmanuel, que se traduce: “Dios con nosotros”.»Is 7:14 y Mt 1:23, Biblia de Straubinger

    El hijo de la virgen es «Dios con nosotros».

  • Lc 1:31-35 · Será llamado Hijo de Dios
    «El ángel le respondió y dijo: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la virtud del Altísimo te cubrirá; por eso el santo Ser que nacerá será llamado Hijo de Dios”.»Lc 1:35, Biblia de Straubinger

    El que nace de María es el Hijo del Altísimo.

  • Lc 1:43 · La madre de mi Señor
    «¿Y de dónde me viene, que la madre de mi Señor venga a mí?»Lc 1:43, Biblia de Straubinger

    Isabel da al hijo de María el nombre con que se designa a Dios.

  • Jn 1:1 y 14 · El Verbo se hizo carne
    «Y el Verbo se hizo carne, y puso su morada entre nosotros –y nosotros vimos su gloria, gloria como del Unigénito del Padre– lleno de gracia y de verdad.»Jn 1:14, Biblia de Straubinger

    El que era Dios desde el principio nació como hombre.

  • Gál 4:4 · Nacido de mujer
    «Mas cuando vino la plenitud del tiempo, envió Dios a su Hijo, formado de mujer, puesto bajo la Ley.»Gál 4:4, Biblia de Straubinger

    El Hijo de Dios mismo nació de una mujer.

  • Flp 2:6-7 · Se hizo semejante a los hombres
    «El cual, siendo su naturaleza la de Dios, no miró como botín el ser igual a Dios, sino que se despojó a sí mismo, tomando la forma de siervo, hecho semejante a los hombres.»Flp 2:6-7, Biblia de Straubinger

    El que tenía la condición divina tomó la condición humana.

Objeciones (6)

  • Dios existe desde siempre: María no pudo ser su madre

    María no dio origen a la divinidad, así como ninguna madre crea el alma de su hijo, que viene de Dios; y sin embargo nadie duda de que es madre de su hijo entero, no solo de su cuerpo. Y así como una madre común es madre de una persona humana, María es madre de una persona divina, que es Dios.

  • El título «Madre de Dios» convierte a María en una diosa

    Al contrario: el título habla de Jesús, no de María. María es una criatura; lo que el título afirma es que su hijo es Dios. Y los profetas ya lo habían anunciado: el niño que nacería de la virgen se llamaría Emmanuel, «Dios con nosotros» (Is 7:14; Mt 1:23), y sería llamado «Dios poderoso» (Is 9:6).

  • La Biblia nunca dice «Madre de Dios»

    Tampoco dice «Trinidad», y todos los cristianos la confiesan. La Escritura dice lo mismo con otras palabras: «la madre de mi Señor», la madre del Emmanuel, la mujer de la que nació el Hijo de Dios.

  • Sería más exacto decir «Madre de Cristo»

    Es lo que proponía Nestorio, porque separaba en Cristo a un hombre y al Hijo de Dios. Llamar a María solo «Madre de Cristo» termina negando que Jesús sea una sola persona. Por eso el Concilio de Éfeso defendió el título de Theotókos (Θεοτόκος).

  • Si María es Madre de Dios, sería madre del Padre y del Espíritu Santo

    María es madre de una persona, el Hijo, que es Dios; no de la naturaleza divina ni de las otras personas de la Trinidad. Llamarla Madre de Dios dice quién es su Hijo, no que ella sea anterior a Dios.

  • María fue solo el recipiente donde Dios puso a su Hijo

    La Escritura dice que el Hijo fue «formado de mujer» (Gál 4:4), e Isabel lo llama «el fruto de tu seno» (Lc 1:42): no estuvo en María como en un recipiente, sino que tomó de ella su carne, como cualquier hijo de su madre.

Fuentes

Versiones de la Biblia

  • Biblia de Straubinger (Universidad Católica de La Plata, 2.ª ed., 2009)
  • Texto hebreo masorético
  • Texto griego del Nuevo Testamento
  • Septuaginta (traducción griega del Antiguo Testamento)

Textos citados

  • San Ignacio de Antioquía, Carta a los Efesios 18, 2 (c. 107)
  • San Ireneo de Lyon, Contra las herejías V, 19, 1 (c. 180)
  • Oración «Bajo tu amparo», papiro Rylands 470 (siglo III)
  • San Cirilo de Alejandría, Segunda carta a Nestorio (430)
  • Concilio de Éfeso (431)
  • Catecismo de la Iglesia Católica 366 y 495 (1992)

Los textos bíblicos se citan según la Biblia de Straubinger. Los textos de los Padres de la Iglesia y de los concilios se citan en traducción directa del original.

Cómo citar este tema

Para quien busca la Verdad. (2026, 21 de octubre). La Maternidad Divina. Recuperado el 21 de octubre de 2026, de https://veritasveritatum.com/es/maternidad-divina/

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