¿El sábado o el domingo?
Lectura: 4 minutos · Actualizado el 21 de octubre de 2026
Fra Angelico, Noli me tangere (c. 1440). Vía Wikimedia Commons.
El sábado, señal de la antigua alianza
Dios mandó santificar el sábado, shabbat (שַׁבָּת), en memoria del descanso de la creación (Ex 20:8-11). Y lo presentó como una señal entre Él y los hijos de Israel, perpetua a lo largo de sus generaciones (Ex 31:13-17). El sábado estaba unido a la alianza del Sinaí, como la circuncisión, las fiestas y los sacrificios del templo.
Pero los profetas ya anunciaban que esa alianza sería superada. Por medio de Isaías, Dios declara que no soporta los novilunios, los sábados ni las asambleas de un pueblo que lo honra con los labios (Is 1:13-14). Por medio de Oseas, anuncia que hará cesar toda su alegría, sus fiestas, sus novilunios, sus sábados y todas sus solemnidades (Os 2:11). Y Jeremías promete una alianza nueva, no como la que hizo con sus padres cuando los sacó de Egipto (Jer 31:31-32). Si la alianza es nueva, también lo son sus señales.
El Señor del sábado
Jesús guardó el sábado, pero afirmó que el sábado fue hecho para el hombre y no el hombre para el sábado y que el Hijo del hombre es señor también del sábado (Mc 2:27-28). Quien es señor de una ley tiene autoridad sobre ella.
El primer día de la semana
Jesús resucitó el primer día de la semana, el día siguiente al sábado, como lo señalan los cuatro evangelios (Mt 28:1; Mc 16:2 y 9; Lc 24:1; Jn 20:1). Ese mismo día se apareció a los apóstoles reunidos y ocho días después, otra vez en domingo, volvió a aparecerse cuando estaba Tomás (Jn 20:19 y 26). Y la tradición de la Iglesia sitúa también en domingo la venida del Espíritu Santo, el día de Pentecostés, contado desde el día siguiente al sábado (Lv 23:15-16).
El día del Señor
Desde entonces, los cristianos se reúnen el primer día de la semana. En Tróade, la comunidad se reúne ese día para partir el pan (Hch 20:7). San Pablo pide a los corintios que cada primer día de la semana aparten su ofrenda para la colecta (1 Cor 16:2). Y san Juan recibe la revelación «en el día del Señor» (Ap 1:10). No usa la expresión con que los profetas anunciaban el día del juicio, heméra kyríou (ἡμέρα κυρίου), sino el adjetivo kyriakḗ (κυριακή), el mismo con que la Didaché y san Ignacio llaman al domingo. Aunque algunos, como recuerda Straubinger en su nota, lo refieren al día del juicio, la mayoría lo entiende como el domingo, que en latín se dijo dies dominicus, de donde viene nuestra palabra.
El sábado no se impuso a los cristianos
Cuando el Concilio de Jerusalén decidió qué debían guardar los cristianos venidos del paganismo, Pedro advirtió que no había que imponerles un yugo que ni los padres ni ellos habían podido llevar (Hch 15:10) y el concilio no les impuso el sábado (Hch 15:28-29). San Pablo lo repite en varias cartas. Nadie debe juzgar a los cristianos por cuestión de comida o bebida, de fiestas, novilunios o sábados, porque eran sombra de lo que había de venir y la realidad es Cristo (Col 2:16-17). Uno distingue entre día y día, otro considera iguales todos los días y ninguno debe juzgar al otro (Rom 14:5-6). Reprende a los gálatas por volver a observar días, meses y tiempos, como si la salvación dependiera de ello (Gál 4:9-11) y les pide no someterse de nuevo al yugo de la esclavitud (Gál 5:1). Enseña que Cristo abolió en su carne la ley de los mandamientos expresados en preceptos (Ef 2:15). Y la Carta a los Hebreos explica que, cambiado el sacerdocio, necesariamente cambia también la Ley (Heb 7:12) y que el verdadero reposo sabático que queda para el pueblo de Dios es entrar en el descanso de Dios, que se alcanza por Cristo (Heb 4:9-10).
La fe de los primeros cristianos
La Didaché, escrita hacia fines del siglo I, manda: «Reunidos cada día del Señor, partid el pan y dad gracias, después de haber confesado vuestros pecados» (Didaché 14, 1). Hacia el año 107, san Ignacio de Antioquía, discípulo del apóstol Juan según la tradición, dice de los judíos que se hicieron cristianos que «ya no guardan el sábado, sino que viven según el día del Señor, en el cual amaneció también nuestra vida por medio de Él» (Carta a los Magnesios 9, 1). Y hacia el 155, san Justino, que recibió la fe en la generación siguiente a los apóstoles, explica a los paganos que «el día llamado del sol» se reúnen todos los cristianos, porque es el primer día, en que Dios creó el mundo y el día en que Jesucristo resucitó de entre los muertos (Primera Apología 67). Todo esto ocurrió más de dos siglos antes de que el emperador Constantino declarara el domingo día de descanso, en el año 321.
Lo que la Iglesia enseña
La Iglesia enseña que el domingo no anula el mandamiento de santificar las fiestas, sino que lo cumple. El sábado recordaba la primera creación; el domingo celebra la nueva creación, inaugurada por la resurrección de Cristo. Por eso los Padres lo llamaron también el octavo día: el que sigue al séptimo y abre un tiempo nuevo (Carta de Bernabé 15, 9; san Justino, Diálogo con Trifón 41, 4). Lo que el mandamiento pedía, un día consagrado a Dios y al descanso, los cristianos lo viven en el día en que Cristo venció a la muerte (Catecismo 2174-2176; ver ¿La Iglesia cambió los mandamientos?).
Los testimonios de esta doctrina a lo largo de los siglos se reúnen en La doctrina eterna de la Iglesia Católica desde Jesús y los apóstoles.
Fundamentos bíblicos (7)
Ex 31:13-17 · El sábado, señal de la alianza
«“Di a los hijos de Israel: Mirad que guardéis mis sábados; porque el sábado es una señal entre Mí y vosotros, de generación en generación, para que sepáis que Yo, Yahvé soy quien os santifico. Guardad el sábado, porque es santo para vosotros. El que lo profane morirá irremisiblemente. Todo el que trabajare en él, será exterminado de en medio de su pueblo. Seis días se trabajará; mas el día séptimo será día de descanso completo, consagrado a Yahvé. Todo aquel que trabaje en sábado, morirá irremisiblemente. Los hijos de Israel observarán el sábado como pacto perpetuo celebrándolo de generación en generación. Será entre Mí y los hijos de Israel una señal perpetua; pues en seis días hizo Yahvé el cielo y la tierra, y el día séptimo descansó y reposó.”»Ex 31:13-17, Biblia de Straubinger
El sábado era la señal de la alianza del Sinaí entre Dios y los hijos de Israel.
Mc 2:27-28 · El Hijo del hombre es dueño del sábado
«Y les dijo: “El sábado se hizo por causa del hombre, y no el hombre por causa del sábado; de manera que el Hijo del hombre es dueño también del sábado”.»Mc 2:27-28, Biblia de Straubinger
Quien es señor de una ley tiene autoridad sobre ella.
Jn 20:19 y 26 · El primer día de la semana
«A la tarde de ese mismo día, el primero de la semana, y estando, por miedo a los judíos, cerradas las puertas (de) donde se encontraban los discípulos, vino Jesús y, de pie en medio de ellos, les dijo: ¡Paz a vosotros!” […] Ocho días después, estaban nuevamente adentro sus discípulos, y Tomás con ellos. Vino Jesús, cerradas las puertas, y, de pie en medio de ellos, dijo: “¡Paz a vosotros!”»Jn 20:19 y 26, Biblia de Straubinger
Jesús resucitado se aparece a los discípulos reunidos el primer día de la semana, y ocho días después.
Hch 20:7 · Reunidos para partir el pan
«El primer día de la semana nos reunimos para partir el pan, Pablo, que había de marchar al día siguiente, les predicaba, prolongando su discurso hasta la medianoche.»Hch 20:7, Biblia de Straubinger
La comunidad cristiana celebra la Eucaristía el primer día de la semana.
1 Cor 16:2 · Cada primer día de la semana
«El primer día de la semana, cada uno de vosotros ponga aparte para sí lo que sea de su agrado, reservándolo, no sea que cuando llegue yo, se hagan entonces las colectas.»1 Cor 16:2, Biblia de Straubinger
Las colectas se hacen el día en que la comunidad se reúne.
Ap 1:10 · En el día del Señor
«Me hallé en espíritu en el día del Señor, y oí detrás de mí una voz fuerte como de trompeta,»Ap 1:10, Biblia de Straubinger
El adjetivo griego kyriakḗ es el mismo con que la Didaché y san Ignacio llaman al domingo.
Col 2:16-17 · Sombra de las cosas venideras
«Que nadie, pues, os juzgue por comida o bebida, o en materia de fiestas o novilunios o sábados. Estas cosas son sombra de las venideras, mas el cuerpo es de Cristo.»Col 2:16-17, Biblia de Straubinger
Nadie debe juzgar a los cristianos por los sábados: eran sombra, y la realidad es Cristo.
Objeciones (5)
El sábado está en los diez mandamientos, que son eternos
El mandamiento de santificar un día para Dios es permanente, pero la elección del sábado era una disposición propia de la antigua alianza, y no era eterna: Jesús, que es «Señor del sábado» (Mt 12:8), la llevó a su cumplimiento.
Además, lo permanente del mandamiento es consagrar un día a Dios, y eso los cristianos lo cumplen el domingo. El día séptimo era la señal de la alianza del Sinaí (Ex 31:13-17), y el Nuevo Testamento enseña que no debe imponerse (Col 2:16-17; ver ¿La Iglesia cambió los mandamientos?).
El papa o el emperador Constantino cambiaron el sábado por el domingo
Los cristianos se reunían el domingo desde el siglo I, como lo atestiguan la Escritura, según se explicó en este tema, la Didaché, san Ignacio y san Justino, más de dos siglos antes de la ley de Constantino del año 321.
Jesús y Pablo guardaban el sábado
Jesús vivió bajo la antigua alianza, antes de su Pascua (ver Terminado el antiguo pacto, empieza el nuevo). San Pablo iba a la sinagoga el sábado no para cumplir un precepto, sino porque ese día se reunían los judíos, a quienes iba a anunciar a Cristo (Hch 17:2); y enseñó que el sábado no debía imponerse a los cristianos (Col 2:16-17).
Isaías dice que de sábado en sábado toda carne vendrá a adorar (Is 66:23)
El mismo versículo dice «de novilunio en novilunio», y nadie sostiene que haya que guardar las lunas nuevas. Es una imagen de la adoración continua de todos los pueblos.
«Aun queda un descanso sabático para el pueblo de Dios» (Heb 4:9)
El capítulo empieza aclarando de qué reposo habla: «Temamos, pues, no sea que, subsistiendo aún la promesa de entrar en el reposo, alguno de vosotros parezca quedar rezagado» (Heb 4:1). Y argumenta que ese reposo no se cumplió en la antigua alianza: «Pues si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría (Dios), después de esto, de otro día» (Heb 4:8). El sábado de Israel no era el reposo verdadero: por eso «aun queda un descanso sabático para el pueblo de Dios» (Heb 4:9), que ya no es el del séptimo día, sino el reposo de Dios mismo, en el que se entra por la fe (Heb 4:10-11). El sábado era su figura, y la realidad es Cristo (Col 2:16-17).
Ya en la Ley, «sábado» no designaba solo el séptimo día de la semana: cada séptimo año, la tierra debía descansar, y Levítico lo llama «un sábado de absoluto descanso, un sábado en honor de Yahvé» (Lv 25:4). De ahí viene nuestra expresión «año sabático», que nadie entiende como un día de la semana, sino como un tiempo de descanso.
Fuentes
Versiones de la Biblia
- Biblia de Straubinger (Universidad Católica de La Plata, 2.ª ed., 2009)
- Texto hebreo masorético
- Texto griego del Nuevo Testamento
Textos citados
- Didaché 14, 1 (c. 90-100)
- San Ignacio de Antioquía, Carta a los Magnesios 9, 1 (c. 107)
- San Justino, Primera Apología 67 (c. 155)
- Catecismo de la Iglesia Católica 2174-2176 (1992)
- Carta de Bernabé 15, 9 (c. 130)
- San Justino, Diálogo con Trifón 41, 4 (c. 155)
- Nota de Straubinger a Apocalipsis 1:10
Los textos bíblicos se citan según la Biblia de Straubinger. Los textos de los Padres de la Iglesia y de los concilios se citan en traducción directa del original.
Cómo citar este tema
Para quien busca la Verdad. (2026, 21 de octubre). ¿El sábado o el domingo? Recuperado el 21 de octubre de 2026, de https://veritasveritatum.com/es/sabado-o-domingo/
Cita copiada
Para quien busca la Verdad