La única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo
Lectura: 3 minutos · Actualizado el 18 de octubre de 2026
Rafael, Apacienta mis ovejas (cartón para tapiz, c. 1515). Vía Wikimedia Commons.
Cristo habla de «mi Iglesia»
Cuando Jesús promete a Pedro que edificará sobre él su Iglesia, no habla de iglesias en plural ni de un movimiento espiritual difuso: dice «mi Iglesia», en singular (Mt 16:18): una Iglesia que le pertenece, lo que ya indica que no cualquier comunidad es la suya. Es una Iglesia que Él mismo edifica, que le pertenece y contra la cual las puertas del abismo no prevalecerán. Lo mismo expresa cuando, ya resucitado, le encarga a Pedro que apaciente sus corderos y sus ovejas (Jn 21:15-17). No dice «las ovejas», sino «mis ovejas», las que pertenecen a su propio rebaño. Las ovejas son suyas, y es Él quien decide quién las cuida.
Un solo rebaño
Jesús se presenta como el buen pastor y anuncia que habrá un solo rebaño y un solo pastor (Jn 10:16). En la última cena pide al Padre que todos los que crean en Él sean uno, para que el mundo crea (Jn 17:21). San Pablo lo resume: hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo (Ef 4:4-5). Y enseña que esa unidad nace de la Eucaristía: «Dado que uno es el pan, un cuerpo somos los muchos; pues todos participamos del único Pan» (1 Cor 10:17; ver La presencia real de Cristo en la Eucaristía). La unidad no es un adorno de la Iglesia, sino una marca por la que se la reconoce. Por eso no toda comunidad que se llama iglesia es, solo por ponerse ese nombre, la Iglesia que Cristo fundó, como no lo son las miles de denominaciones que existen hoy.
Una Iglesia visible
La Iglesia de Cristo no es una realidad invisible ni una suma de creyentes dispersos. Jesús dice a sus discípulos que son como una ciudad situada sobre una montaña, que no puede esconderse (Mt 5:14). Y cuando enseña cómo corregir al hermano que peca, manda llevar el caso a la Iglesia y, si tampoco a ella la escucha, tratarlo como a un pagano (Mt 18:17). Solo se puede acudir a una Iglesia que se puede encontrar, que tiene quién escuche y quién decida (ver Una Iglesia visible, no invisible).
Con pastores y funciones
Jesús no dejó a sus seguidores sin orden. Eligió a doce entre sus discípulos y los llamó apóstoles (Lc 6:13). A Pedro le dio las llaves del Reino de los cielos (Mt 16:19; ver La primacía de Pedro) y, a los apóstoles, el poder de atar y desatar (Mt 18:18). Los envió como el Padre lo había enviado a Él (Jn 20:21), con autoridad para perdonar pecados (Jn 20:22-23), para bautizar y enseñar a todas las naciones (Mt 28:19-20) y para celebrar la Eucaristía en memoria suya (Lc 22:19).
Los apóstoles, a su vez, transmitieron esa misión. Eligieron a Matías para ocupar el lugar de Judas (Hch 1:15-26), establecieron presbíteros en cada comunidad (Hch 14:23) y encargaron a Timoteo y a Tito que hicieran lo mismo (1 Tim 5:22; Tit 1:5). Cuando surgió una controversia, se reunieron en Jerusalén y la resolvieron con autoridad, en nombre del Espíritu Santo (Hch 15:28). Cómo se transmitió esa autoridad hasta hoy se desarrolla en La sucesión apostólica.
La Iglesia que Él fundó
Una Iglesia que pertenece a Cristo, una, visible, con pastores y funciones y que debe durar hasta el fin del mundo (Mt 28:20): san Pablo la llama columna y cimiento de la verdad (1 Tim 3:15). La Iglesia enseña que esta única Iglesia de Cristo subsiste en la Iglesia Católica, gobernada por el sucesor de Pedro y por los obispos en comunión con él, aunque fuera de su estructura se encuentren elementos de santificación y de verdad que, como dones propios de la Iglesia de Cristo, impulsan hacia la unidad (Lumen Gentium 8).
Los testimonios de esta doctrina a lo largo de los siglos se reúnen en La doctrina eterna de la Iglesia Católica desde Jesús y los apóstoles.
Fundamentos bíblicos (23)
Is 2:2-3 · El monte de la casa del Señor
«Acontecerá en los últimos tiempos que el monte de la Casa de Yahvé será establecido en la cumbre de los montes, y se elevará sobre los collados; y acudirán a él todas las naciones. Y llegarán muchos pueblos y dirán: «¡Venid, subamos al monte de Yahvé, a la Casa del Dios de Jacob! Él nos enseñará sus caminos, e iremos por sus sendas»; pues de Sión saldrá la ley, y de Jerusalén la palabra de Yahvé.»Is 2:2-3, Biblia de Straubinger
El profeta anuncia que el monte de la casa del Señor se alzará sobre los montes y hacia él confluirán todas las naciones. La casa de Dios que anuncian los profetas es una sola, y visible para todos los pueblos.
Ez 34:23 · Un solo pastor
«Y suscitaré sobre ellas un solo pastor que las pastoree, mi siervo David; él las apacentará y él será su pastor.»Ez 34:23, Biblia de Straubinger
Dios promete suscitar para su rebaño un solo pastor que lo apaciente. Jesús se presenta como el cumplimiento de esa promesa.
Mt 5:14 · La ciudad sobre la montaña
«Vosotros sois la luz del mundo. No puede esconderse una ciudad situada sobre una montaña.»Mt 5:14, Biblia de Straubinger
La comunidad de los discípulos de Cristo está hecha para ser vista.
Mt 16:18-19 · «Mi Iglesia»
«Y Yo, te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del abismo no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del reino de los cielos: lo que atares sobre la tierra, estará atado en los cielos, lo que desatares sobre la tierra, estará desatado en los cielos.»Mt 16:18-19, Biblia de Straubinger
Jesús habla de una Iglesia, en singular, que es suya y que Él edifica. A Pedro le entrega las llaves del Reino de los cielos.
Mt 18:17-18 · Dilo a la Iglesia
«Si a ellos no escucha, dilo a la Iglesia. Y si no escucha tampoco a la Iglesia, sea para ti como un pagano y como un publicano. En verdad, os digo, todo lo que atareis sobre la tierra, será atado en el cielo, y todo lo que desatareis sobre la tierra, será desatado en el cielo.»Mt 18:17-18, Biblia de Straubinger
El caso del hermano que no se corrige se lleva a la Iglesia, y su decisión es definitiva. Solo una Iglesia visible, con quien decida, puede cumplir ese papel.
Mt 28:18-20 · Hasta el fin del mundo
«Y llegándose Jesús les habló, diciendo: “Todo poder me ha sido dado en el cielo y sobre la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a conservar todo cuanto os he mandado. Y mirad que Yo con vosotros estoy todos los días, hasta la consumación del siglo”.»Mt 28:18-20, Biblia de Straubinger
Jesús envía a los apóstoles a enseñar y bautizar a todas las naciones, y promete estar con ellos todos los días hasta el fin del mundo. La misión y la presencia de Cristo no se interrumpen.
Lc 6:13 · Los doce
«Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, y de entre ellos eligió a doce a los que dio el nombre de apóstoles.»Lc 6:13, Biblia de Straubinger
Jesús elige a doce entre sus discípulos y los llama apóstoles. No todos los seguidores tienen la misma misión: desde el principio hay quienes fueron elegidos para conducir.
Lc 10:16 · Quien los escucha, me escucha
«Quien a vosotros escucha, a Mí me escucha; y quien a vosotros rechaza, a Mí me rechaza; ahora bien, quien me rechaza a Mí, rechaza a Aquel que me envió.»Lc 10:16, Biblia de Straubinger
La autoridad de los enviados es la autoridad del mismo Cristo, y rechazarlos es rechazarlo a Él.
Jn 10:16 · Un solo rebaño
«Y tengo otras ovejas que no son de este aprisco. A ésas también tengo que traer; ellas oirán mi voz, y habrá un solo rebaño y un solo pastor.»Jn 10:16, Biblia de Straubinger
Jesús anuncia que traerá también a otras ovejas, y que habrá un solo rebaño y un solo pastor. Los que vienen de fuera no forman otro rebaño: se incorporan al único.
Jn 17:20-21 · Que todos sean uno
«Mas no ruego sólo por ellos, sino también por aquellos que, mediante la palabra de ellos, crean en Mí, a fin de que todos sean uno, como Tú, Padre, en Mí y Yo en Ti, a fin de que también ellos sean en nosotros, para que el mundo crea que eres Tú el que me enviaste.»Jn 17:20-21, Biblia de Straubinger
Jesús pide al Padre la unidad de todos los que creerán en Él, para que el mundo crea. Es una unidad que el mundo debe poder ver.
Jn 20:21-23 · Como el Padre me envió
«De nuevo les dijo: “¡Paz a vosotros! Como mi Padre me envió, así Yo os envío”. Y dicho esto, sopló sobre ellos, y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo: a quienes perdonareis los pecados, les quedan perdonados; y a quienes se los retuviereis, quedan retenidos”.»Jn 20:21-23, Biblia de Straubinger
Jesús envía a los apóstoles con su misma misión y les da el poder de perdonar los pecados. Es una potestad confiada a personas concretas, no a todos los creyentes por igual.
Jn 21:15-17 · Apacienta mis corderos
«Habiendo, pues, almorzado, Jesús dijo a Simón Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas tú más que éstos?” Le respondió: “Sí, Señor, Tú sabes que yo te quiero”. Él le dijo: “Apacienta mis corderos”. Le volvió a decir por segunda vez: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas?” Le respondió: “Sí, Señor, Tú sabes que te quiero”. Le dijo: “Pastorea mis ovejas”. Por tercera vez le preguntó: “Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?” Se entristeció Pedro de que por tercera vez le preguntase: “¿Me quieres?”, y le dijo: “Señor, Tú lo sabes todo. Tú sabes que yo te quiero”. Díjole Jesús: “Apacienta mis ovejas”.»Jn 21:15-17, Biblia de Straubinger
Jesús resucitado confía a Pedro el cuidado de sus corderos y de sus ovejas. El rebaño es de Cristo, y Él designa quién lo pastorea.
Hch 1:20-26 · La elección de Matías
«Porque está escrito en el libro de los Salmos: “Su morada quede desierta, y no haya quién habite en ella”. Y: “Reciba otro su episcopado”.»Hch 1:20, Biblia de Straubinger
Los apóstoles cubren el lugar que dejó Judas, citando la Escritura: que otro ocupe su cargo. El oficio apostólico se transmite.
Hch 2:41-47 · La primera comunidad
«Ellos perseveraban en la doctrina de los apóstoles y en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones.»Hch 2:42, Biblia de Straubinger
Los bautizados se agregan a la comunidad y perseveran en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en la fracción del pan y en las oraciones. Desde el primer día, la Iglesia tiene doctrina, sacramentos y pastores reconocibles.
Hch 14:23 · Presbíteros en cada iglesia
«Y habiéndoles constituido presbíteros en cada una de las Iglesias, orando con ayunos los encomendaron al Señor en quien habían creído.»Hch 14:23, Biblia de Straubinger
Pablo y Bernabé establecen presbíteros en cada comunidad que fundan. Las comunidades no se gobiernan solas: reciben pastores de los apóstoles.
Hch 15:28 · El Espíritu Santo y nosotros
«Porque ha parecido bien al Espíritu Santo y a nosotros no imponeros otra carga fuera de éstas necesarias.»Hch 15:28, Biblia de Straubinger
Los apóstoles y presbíteros reunidos en Jerusalén resuelven una controversia y comunican su decisión como del Espíritu Santo y de ellos. La Iglesia decide con autoridad sobre cuestiones de fe.
Rom 16:17 · Apartarse de los que dividen
«Os exhorto, hermanos, que observéis a los que están causando las disensiones y los escándalos, contrarios a la enseñanza que habéis aprendido, y que os apartéis de ellos.»Rom 16:17, Biblia de Straubinger
San Pablo pide apartarse de quienes provocan divisiones contra la enseñanza recibida. La división no es una variante legítima, sino un mal que hay que evitar.
1 Cor 1:10-13 · ¿Está dividido Cristo?
«Os ruego, pues, hermanos, por el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, que habléis todos una misma cosa, y que no haya escisiones entre vosotros, sino que viváis perfectamente unidos en un mismo pensar y en un mismo sentir.»1 Cor 1:10, Biblia de Straubinger
Pablo reprende a los corintios porque se agrupaban según distintos líderes. Formar grupos separados en torno a distintos maestros es incompatible con la unidad de Cristo.
1 Cor 12:12-27 · Un solo cuerpo
«Porque así como el cuerpo es uno, mas tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, forman un mismo cuerpo, así también Cristo. Pues todos nosotros fuimos bautizados en un mismo Espíritu, para ser un solo cuerpo, ya judíos, ya griegos, ya esclavos, ya libres; y a todos se nos dio a beber un mismo Espíritu.»1 Cor 12:12-13, Biblia de Straubinger
La Iglesia es un cuerpo con muchos miembros y funciones distintas, pero un solo cuerpo. Las diferencias de función no dividen el cuerpo.
Ef 4:4-6 · Una sola fe
«Uno es el cuerpo y uno el Espíritu, y así también una la esperanza de la vocación a que habéis sido llamados; uno el Señor, una la fe, uno el bautismo, uno el Dios y Padre de todos, el cual es sobre todo, en todo y en todos.»Ef 4:4-6, Biblia de Straubinger
Un solo cuerpo, un solo Espíritu, un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo. La unidad de la Iglesia incluye la unidad en lo que se cree.
Ef 5:25-27 · Cristo amó a la Iglesia
«Maridos, amad a vuestras mujeres, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó Él mismo por ella, para santificarla, purificándola con la palabra en el baño del agua, a fin de presentarla delante de Sí mismo como Iglesia gloriosa, sin mancha, ni arruga, ni nada semejante, sino santa e inmaculada.»Ef 5:25-27, Biblia de Straubinger
Cristo se entregó por la Iglesia como un esposo por su esposa. Cristo tiene una sola esposa.
1 Tim 3:14-15 · Columna y cimiento de la verdad
«Esto te escribo, aunque espero ir a ti dentro de poco, para que, si tardare, sepas cómo debes portarte en la casa de Dios, que es la Iglesia del Dios vivo, columna y cimiento de la verdad.»1 Tim 3:14-15, Biblia de Straubinger
San Pablo llama a la Iglesia casa de Dios, columna y cimiento de la verdad. La verdad se sostiene en la Iglesia, no fuera de ella.
Tit 1:5 · Establecer presbíteros
«Por esta causa te he dejado en Creta, para que arregles las cosas que faltan y para que constituyas presbíteros en cada ciudad, como yo te ordené.»Tit 1:5, Biblia de Straubinger
Pablo deja a Tito en Creta para que establezca presbíteros en cada ciudad. La cadena de autoridad continúa más allá de los apóstoles.
Objeciones (8)
La Iglesia es invisible: la forman todos los verdaderos creyentes, sin importar a qué comunidad pertenezcan
La idea de una Iglesia invisible se formuló sobre todo a partir de la Reforma, pero no es la del Nuevo Testamento. A una Iglesia invisible no se le puede llevar un caso para que lo resuelva (Mt 18:17), ni se puede perseverar en la enseñanza de sus apóstoles (Hch 2:42). San Pablo mismo recuerda que perseguía a la Iglesia de Dios (Gál 1:13): nadie persigue lo que no puede ver.
En el Nuevo Testamento «iglesia» significa solo la comunidad local; no hay una Iglesia universal
El Nuevo Testamento usa la palabra para la comunidad local, pero también para la Iglesia entera. Jesús habla de edificar su Iglesia, no sus iglesias (Mt 16:18). Los Hechos hablan de la Iglesia en toda Judea, Galilea y Samaria, en singular (Hch 9:31). Y Pablo dice que Dios puso en la Iglesia a los apóstoles (1 Cor 12:28), que no pertenecían a una comunidad local sino a todas.
La piedra sobre la que Cristo edifica su Iglesia no es Pedro, sino su fe o el mismo Cristo
Esta objeción se responde en detalle en La primacía de Pedro. Basta señalar aquí que, en el mismo pasaje, Jesús le cambia el nombre a Simón por Pedro (en arameo, Kefa, Cefas), que significa piedra (Jn 1:42), y le entrega a él, personalmente, las llaves del Reino.
Cristo es la única cabeza de la Iglesia; no necesita una jerarquía humana
Cristo es la cabeza de la Iglesia (Col 1:18), y fue Él mismo quien eligió a los apóstoles y les dio autoridad. San Pablo enseña que Cristo dio a su Iglesia apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros para edificar su cuerpo (Ef 4:11-12). La autoridad de los pastores no compite con la de Cristo: es la forma en que Él quiso ejercerla (Lc 10:16).
Los propios apóstoles entendieron que el ministerio que Cristo les había confiado debía continuar. Después de la Ascensión, y antes de recibir el Espíritu Santo, lo primero que hicieron fue reemplazar a Judas: Pedro recordó que estaba escrito que otro debía recibir su cargo, y eligieron a Matías para que ocupara su lugar entre los Doce (Hch 1:15-26). Si Cristo, por ser la cabeza, no necesitara pastores visibles, ese reemplazo no habría tenido sentido.
Todas las denominaciones cristianas son ramas de la misma Iglesia
Jesús pidió una unidad que el mundo pudiera ver (Jn 17:21), y San Pablo reprendió a los corintios justamente por dividirse en grupos según distintos maestros (1 Cor 1:10-13). Además, la Iglesia tiene una sola fe (Ef 4:5), y las distintas denominaciones enseñan cosas contradictorias sobre el bautismo, la Eucaristía o la salvación. Afirmaciones contrarias no pueden ser, a la vez, la única fe.
La Iglesia fundada por Cristo se corrompió y se perdió, y fue restaurada siglos después
Jesús prometió que las puertas del abismo no prevalecerían contra su Iglesia (Mt 16:18), que estaría con ella todos los días hasta el fin del mundo (Mt 28:20) y que el Espíritu Santo permanecería con ella para siempre (Jn 14:16). Si la Iglesia hubiera desaparecido, esas promesas habrían fallado. Cómo la Iglesia se mantuvo la misma a lo largo de los siglos se desarrolla en La Iglesia que continúa desde los apóstoles.
Si el Concilio Vaticano II reconoce elementos de verdad fuera de la Iglesia Católica, entonces todas las iglesias son iguales
El Concilio reconoce que fuera de la estructura visible de la Iglesia Católica hay elementos de santificación y de verdad, pero enseña que esos elementos pertenecen a la Iglesia de Cristo y por eso impulsan hacia la unidad católica (Lumen Gentium 8; Unitatis Redintegratio 3). Reconocer lo verdadero que hay en otros no significa que todos sean iguales. La declaración Dominus Iesus (2000) lo explica expresamente (16-17).
Tener algunas verdades no es tener toda la verdad. Los elementos que se encuentran fuera de la Iglesia Católica son como piezas de un mismo edificio: tienen valor porque provienen de él, y por eso mismo apuntan a él. Y a quienes están fuera, el Concilio no les dice que su comunidad es igual, sino que la plenitud de los medios de salvación solo se encuentra en la Iglesia Católica (Unitatis Redintegratio 3).
La Iglesia Católica enseña que fuera de ella no hay salvación: todos los demás se condenan
La fórmula viene de san Cipriano, y la Iglesia la explica en sentido positivo: toda salvación viene de Cristo por medio de la Iglesia, que es su cuerpo. Pero enseña también que pueden salvarse quienes, sin culpa propia, no conocen el Evangelio ni la Iglesia, y buscan a Dios con sincero corazón (Lumen Gentium 16; Catecismo 846-848). Lo que la Iglesia afirma es que quien sabe que Cristo la fundó como necesaria y aun así se niega a entrar en ella, no puede salvarse.
Fuentes
Versiones de la Biblia
- Biblia de Straubinger (Universidad Católica de La Plata, 2.ª ed., 2009)
Textos citados
- Concilio Vaticano II, Lumen Gentium 8 y Unitatis Redintegratio 3 (1964)
- Congregación para la Doctrina de la Fe, Dominus Iesus 16-17 (2000)
- Catecismo de la Iglesia Católica 811-822 (1992)
Los textos bíblicos se citan según la Biblia de Straubinger. Los textos de los Padres de la Iglesia y de los concilios se citan en traducción directa del original.
Cómo citar este tema
Para quien busca la Verdad. (2026, 18 de octubre). La única Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo. Recuperado el 21 de octubre de 2026, de https://veritasveritatum.com/es/unica-iglesia/
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Para quien busca la Verdad