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La Asunción de María

Lectura: 4 minutos · Actualizado el 21 de octubre de 2026

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Tiziano, La Asunción de la Virgen (1516-1518). Dominio público, vía Wikimedia Commons.

Dios ya llevó consigo a otros

La Escritura muestra que Dios puede llevar consigo a una persona en cuerpo y alma. De Henoc dice que «anduvo con Dios, y desapareció porque Dios se lo llevó» (Gn 5:24; Heb 11:5). Elías «subió en un torbellino al cielo» (2 Re 2:11). Y cuando Jesús murió, los sepulcros se abrieron y los cuerpos de muchos santos resucitaron y, después de la resurrección de Cristo, se aparecieron a muchos en Jerusalén (Mt 27:52-53). Si Dios hizo esto con justos de la antigua alianza, cuánto más convenía que lo hiciera con la Madre de su Hijo.

Las primicias y los que son de Cristo

San Pablo enseña que Cristo resucitó como «primicia de los que durmieron» y que cada uno resucitará «por su orden: como primicia Cristo; luego los de Cristo en su Parusía» (1 Cor 15:20-23). María es la primera de los que son de Cristo: la que lo llevó en su seno, la que estuvo al pie de la cruz y la primera redimida (ver La Inmaculada Concepción). La Iglesia enseña que su asunción es una participación singular en la resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos (Catecismo 966). Lo que todos esperamos para el fin de los tiempos, en ella ya se cumplió.

Sin la corrupción que trae el pecado

La corrupción del cuerpo es consecuencia del pecado: «polvo eres y al polvo volverás» (Gn 3:19) y por el pecado entró la muerte en el mundo (Rom 5:12). María fue preservada de todo pecado desde su concepción (ver La Inmaculada Concepción) y fue de su carne que el Hijo de Dios tomó su cuerpo (ver La Maternidad Divina). Los Padres vieron en esto una razón de conveniencia: si el cuerpo de Cristo no vio la corrupción (Sal 15:10; Hch 2:27), no convenía que la viera el cuerpo del que había sido formado.

El arca sube a su reposo

Cuando el arca de la alianza fue llevada al templo, el salmista cantó: «Oh Yahvé, sube a tu mansión estable, Tú y el Arca de tu majestad» (Sal 131:8). Pío XII citó este salmo en la bula de la definición, porque desde antiguo la Iglesia vio en María la nueva arca, la que llevó en su seno al mismo Dios (ver La Virginidad perpetua de María). Y el Apocalipsis muestra el arca de la alianza en el templo de Dios en el cielo, e inmediatamente después a una mujer revestida del sol (Ap 11:19-12:1): el arca no quedó en la tierra.

La reina a la diestra

El Salmo 44, que la Iglesia aplica a Cristo y a su esposa, canta: «a tu diestra está en pie la reina, vestida de oro de Ofir» (Sal 44:10). Así lo hizo el rey Salomón con su madre: se levantó ante ella, se postró, y la hizo sentar a su derecha (1 Re 2:19). La liturgia lo aplicó a María, junto con las palabras del Cantar: «¿Quién es ésta que sube del desierto?» (Cant 8:5). Son lecturas espirituales, no pruebas por sí solas; pero muestran cómo la Iglesia leyó la Escritura a la luz de su fe.

La fe de los primeros siglos

En el siglo IV, san Epifanio de Salamina (c. 315-403), obispo de Salamina, en Chipre, y autor del Panarion, un extenso tratado contra las herejías de su tiempo, confiesa con prudencia que nadie conoce con certeza cómo terminó la vida de María (Panarion 78, 11 y 24). Pero desde el siglo V se celebra en Jerusalén la fiesta de su dormición; hacia el año 600, el emperador Mauricio la fijó el 15 de agosto en todo el Imperio bizantino; y hacia el 590, san Gregorio de Tours ya narra que el cuerpo de María fue llevado al cielo (La gloria de los mártires 4). En los siglos VII y VIII, san Modesto de Jerusalén, san Germán de Constantinopla, san Andrés de Creta y san Juan Damasceno predicaron la asunción en sus homilías (ver La Iglesia que continúa desde los apóstoles). Hay además un silencio elocuente: mientras las iglesias veneraban las reliquias de los apóstoles y de los mártires, ninguna ciudad pretendió jamás tener el cuerpo de la Madre de Dios. Las Iglesias ortodoxas, separadas de Roma desde hace casi mil años, celebran también la dormición y creen que el cuerpo de María fue llevado al cielo.

Lo que la Iglesia reconoció

Antes de definir el dogma, el papa Pío XII consultó a todos los obispos del mundo (Deiparae Virginis Mariae, 1946), y la respuesta fue casi unánime: la asunción ya era la fe de la Iglesia. El 1 de noviembre de 1950, hablando ex cathedra (ver La infalibilidad papal), definió que «la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial» (Munificentissimus Deus). El dogma no dice si María murió antes de ser llevada al cielo: la tradición, sobre todo en Oriente, habla de su «dormición», y la mayoría de los teólogos sostiene que murió, como su Hijo. Y asunción no es lo mismo que ascensión: Cristo subió al cielo por su propio poder; María fue llevada por Dios. El Concilio Vaticano II lo resume así: la Virgen, terminado el curso de su vida terrena, fue llevada en cuerpo y alma a la gloria del cielo y enaltecida por el Señor como Reina del universo, para que se asemejara más plenamente a su Hijo, vencedor del pecado y de la muerte (Lumen Gentium 59).

Los testimonios de esta doctrina a lo largo de los siglos se reúnen en La doctrina eterna de la Iglesia Católica desde Jesús y los apóstoles.

Fundamentos bíblicos (7)

  • Gn 5:24 · Dios se lo llevó
    «Enoc anduvo con Dios, y desapareció porque Dios se lo llevó.»Gn 5:24, Biblia de Straubinger

    La Escritura conoce a hombres llevados por Dios sin pasar por la corrupción del sepulcro.

  • 2 Re 2:11 · Elías sube al cielo
    «Mientras seguían andando y hablando, he aquí que un carro de fuego y caballos de fuego separaron al uno del otro y subió Elías en un torbellino al cielo.»2 Re 2:11, Biblia de Straubinger

    Otro justo de la antigua alianza llevado al cielo. Lo que Dios hizo con un profeta, convenía que lo hiciera con la Madre de su Hijo.

  • Mt 27:52-53 · Los cuerpos de los santos resucitaron
    «Se abrieron los sepulcros y los cuerpos de muchos santos difuntos resucitaron. Y, saliendo del sepulcro después de la resurrección de Él, entraron en la Ciudad Santa, y se aparecieron a muchos.»Mt 27:52-53, Biblia de Straubinger

    La resurrección de Cristo alcanzó ya entonces a otros cuerpos: no es extraño que alcanzara de un modo singular a su Madre.

  • 1 Cor 15:20-23 · Cada uno por su orden
    «Mas ahora Cristo ha resucitado de entre los muertos, primicia de los que durmieron. Puesto que por un hombre vino la muerte, por un hombre viene también la resurrección de los muertos. Porque como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados. Pero cada uno por su orden: como primicia Cristo; luego los de Cristo en su Parusía.»1 Cor 15:20-23, Biblia de Straubinger

    María, la primera de los que son de Cristo, anticipa la resurrección que todos esperamos.

  • Sal 131:8 · Tú y el Arca de tu majestad
    «Oh Yahvé, sube a tu mansión estable, Tú y el Arca de tu majestad.»Sal 131:8, Biblia de Straubinger

    El arca, figura de María, sube a la morada de Dios. Pío XII citó este versículo en la bula de la definición.

  • Sal 44:10 · La reina a la diestra
    «A tu diestra está en pie la reina, vestida de oro de Ofir.»Sal 44:10, Biblia de Straubinger

    La liturgia aplicó este salmo a María, glorificada junto a su Hijo.

  • Ap 11:19-12:1 · El arca y la mujer en el cielo
    «Entonces fue abierto el Templo de Dios, el que está en el cielo, y fue vista en su Templo el arca de su Alianza. […] Y una gran señal apareció en el cielo: una mujer revestida del sol y con la luna bajo sus pies y en su cabeza una corona de doce estrellas.»Ap 11:19 y 12:1, Biblia de Straubinger

    El arca de la alianza aparece en el cielo, y junto a ella la mujer que dio a luz al Mesías.

Objeciones (6)

  • La asunción no está en la Biblia

    La Escritura no la narra, pero tampoco contiene la lista de sus propios libros, y los protestantes la aceptan igual (ver ¿Quién tiene la autoridad para decidir qué libros componen la Biblia?). La asunción se apoya en una convergencia de pasajes y en la fe constante de la Iglesia, que es justamente el modo en que Dios transmitió su revelación (ver ¿Sola Escritura, o también Magisterio y Tradición?).

  • La asunción viene de relatos apócrifos

    Desde el siglo V circularon relatos sobre el tránsito de María, con detalles legendarios. La Iglesia no definió esos detalles, ni siquiera si María murió: definió solo el núcleo, que la Madre de Dios fue llevada en cuerpo y alma al cielo, y lo hizo a partir de la fe de toda la Iglesia, expresada en la liturgia y en los Padres.

  • Es un dogma inventado en 1950

    En 1950 se definió una fe que la Iglesia celebraba desde hacía más de mil trescientos años, con la fiesta del 15 de agosto. Lo mismo ocurrió con la divinidad de Cristo, definida en Nicea en el año 325 frente a quienes la negaban (ver Jesucristo, verdadero Dios).

  • «Nadie ha subido al cielo sino el que descendió del cielo» (Jn 3:13)

    Jesús habla de quien sube por su propio poder y conoce las cosas del cielo. María no subió: fue llevada por Dios, como Elías (2 Re 2:11). Por eso la Iglesia habla de su asunción y no de su ascensión.

  • San Epifanio decía que nadie sabe cómo terminó la vida de María

    Epifanio no negó la asunción: prefirió no afirmar nada sobre el modo en que terminó la vida de María, por prudencia. Los testimonios posteriores, la liturgia de Oriente y de Occidente y el silencio sobre cualquier reliquia de su cuerpo muestran cómo la Iglesia fue reconociendo lo que creía.

  • «Está establecido que los hombres mueran una sola vez» (Heb 9:27)

    El dogma no niega que María haya muerto; la mayoría de los teólogos sostiene que murió, como su Hijo. Lo que afirma es que su cuerpo no quedó en el sepulcro. Además, la Escritura misma conoce excepciones, como Henoc y Elías (Gn 5:24; 2 Re 2:11).

Fuentes

Versiones de la Biblia

  • Biblia de Straubinger (Universidad Católica de La Plata, 2.ª ed., 2009)

Textos citados

  • San Epifanio, Panarion 78, 11 y 24 (c. 377)
  • San Gregorio de Tours, La gloria de los mártires 4 (c. 590)
  • San Juan Damasceno, Homilías sobre la dormición (s. VIII)
  • Pío XII, Deiparae Virginis Mariae (1946)
  • Pío XII, Munificentissimus Deus (1950)
  • Concilio Vaticano II, Lumen Gentium 59 (1964)
  • Catecismo de la Iglesia Católica 966 (1992)

Los textos bíblicos se citan según la Biblia de Straubinger. Los textos de los Padres de la Iglesia y de los concilios se citan en traducción directa del original.

Cómo citar este tema

Para quien busca la Verdad. (2026, 21 de octubre). La Asunción de María. Recuperado el 21 de octubre de 2026, de https://veritasveritatum.com/es/asuncion-maria/

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