Problemas en la transmisión de la Escritura
Lectura: 4 minutos · Actualizado el 19 de octubre de 2026
Jean Miélot copiando un manuscrito (miniatura, s. XV). Vía Wikimedia Commons.
Una Biblia copiada a mano durante siglos
Hasta la invención de la imprenta, cada ejemplar de la Escritura fue copiado a mano. Del Nuevo Testamento se conservan unos cinco mil ochocientos manuscritos griegos, y no hay dos exactamente iguales. La inmensa mayoría de las diferencias son mínimas: ortografía, orden de las palabras, un artículo de más o de menos. Pero conocer cómo se producían ayuda a entender por qué la Escritura necesita ser recibida y discernida en la Iglesia (ver Cómo llegó el Nuevo Testamento hasta nosotros).
Errores involuntarios del copista
- Letras parecidas. En hebreo se confunden con facilidad la dálet (ד) y la resh (ר), o la vav (ו) y la yod (י); en las mayúsculas griegas, letras de trazo semejante, como la Ε, la Θ, la Ο y la C (la sigma, que se escribía con esa forma), o la Λ, la Δ y la Α. El caso más conocido es 1 Timoteo 3:16: los manuscritos abreviaban «Dios» como ΘΣ, con una raya encima, y bastaba que se perdiera el trazo interior de la Θ y la raya superior para leer ΟΣ, «el cual». Por eso unos manuscritos dicen «Dios se manifestó en carne», y otros, «el cual se manifestó en carne».
- Salto de igual a igual. El ojo del copista pasa de una palabra a otra igual que aparece más adelante, y omite lo que había en medio. Un caso clásico es 1 Samuel 14:41, mucho más largo en la versión griega que en el texto hebreo.
- Repeticiones y omisiones. Escribir dos veces lo que estaba una vez, o una sola vez lo que estaba dos.
- Errores de oído. Cuando se copiaba al dictado, palabras que sonaban igual se confundían. En Romanos 5:1, «tenemos paz» y «tengamos paz» se pronunciaban igual en el griego de la época, y los manuscritos se dividen entre las dos lecturas.
- Palabras sin separar. Los manuscritos antiguos escribían todo seguido, sin espacios ni puntuación, y había que decidir dónde terminaba cada palabra. Un ejemplo en castellano lo muestra: «elamornosurge» puede leerse «el amor nos urge» o «el amor no surge» (Carbajosa, La Biblia en su entorno, cap. XIII).
- Abreviaturas. Los nombres sagrados se abreviaban, y una abreviatura mal leída podía cambiar el sentido: en 1 Timoteo 3:16, unos manuscritos dicen «Dios se manifestó en la carne» y otros «el cual se manifestó en la carne».
- La falta de vocales en hebreo. El mismo grupo de consonantes podía leerse de varias maneras (ver ¿Sola Escritura, o también Magisterio y Tradición?).
Cambios deliberados
Algunos cambios no fueron descuidos: el copista creía corregir un error.
- Armonizaciones. Completar un pasaje con su paralelo en otro evangelio, como el Padrenuestro de Lucas, que muchos manuscritos completan con las palabras del de Mateo.
- Correcciones de estilo o de gramática. Sobre todo en libros de griego menos pulido, como el Apocalipsis.
- Aclaraciones incorporadas al texto. Notas escritas al margen que un copista posterior pasó al cuerpo del texto, como el ángel que agitaba el agua de la piscina en Juan 5:4, ausente en los manuscritos más antiguos.
- Correcciones por reverencia. En Lucas 2:33, algunos manuscritos cambian «su padre y su madre» por «José y su madre». En la tradición hebrea, los escribas conservaron el recuerdo de dieciocho «correcciones de los escribas», como en Génesis 18:22.
- Agregados más extensos. La llamada «coma joánica» (1 Jn 5:7-8), una frase sobre los tres que dan testimonio en el cielo, pasó de manuscritos latinos al texto griego impreso por Erasmo, y de allí al Textus Receptus.
Pasajes discutidos que la Iglesia recibe como Escritura
El final largo del Evangelio de Marcos (Mc 16:9-20) y el relato de la mujer adúltera (Jn 7:53-8:11) faltan en algunos manuscritos antiguos, pero la Iglesia los recibe como parte de la Escritura. El Concilio de Trento definió el canon de los libros sagrados «íntegros, con todas sus partes».
Un mismo versículo, distintos números
Una misma cita puede aparecer con números distintos según la Biblia que se use. En los salmos, la Vulgata y la Septuaginta numeran de otra manera que el texto hebreo: el Salmo 39 de Straubinger es el 40 de las Biblias que siguen la numeración hebrea. Además, muchas Biblias en inglés no cuentan como versículo el título del salmo, y por eso el mismo pasaje aparece como 39:7, 40:7 o 40:6. En libros como Tobías o el Eclesiástico, que se conservan en formas distintas, la numeración de los versículos también varía. Este sitio sigue siempre la numeración de Straubinger.
Dificultades de traducción
Otras veces el texto es seguro, pero traducirlo exige conocer los giros de la lengua original. El griego del Nuevo Testamento conserva muchos modos de decir hebreos:
- El genitivo hebreo. El hebreo usa a menudo un sustantivo en lugar de un adjetivo: «el mayordomo de la injusticia» (Lc 16:8) significa «el mayordomo injusto», que Straubinger traduce «el inicuo mayordomo», y «el cuerpo de esta muerte» (Rom 7:24) significa «este cuerpo mortal».
- El corazón. En la antropología hebrea, el corazón no es el centro de los afectos, sino de la inteligencia y las decisiones. Por eso Jesús pregunta a los escribas qué piensan en sus corazones (Lc 5:22) y llama a los discípulos de Emaús «tardos de corazón para creer» (Lc 24:25).
Conclusión
Ninguna verdad de fe depende de una variante dudosa, y la abundancia de manuscritos permite reconstruir el texto con una seguridad que no tiene ninguna otra obra de la antigüedad. Pero discernir entre variantes exige criterio y autoridad: Dios no conservó los originales, sino que confió su Palabra a una Iglesia que la custodia (ver ¿Sola Escritura, o también Magisterio y Tradición?): la misma Iglesia que reconoció el canon es la que recibe el texto (ver ¿Quién tiene la autoridad para decidir qué libros componen la Biblia?).
Diferencias entre las tradiciones textuales
La lista siguiente reúne casos conocidos en que los manuscritos o las traducciones antiguas no coinciden, en el orden de la Biblia. Se irá ampliando.
Antiguo Testamento
- Génesis 2:2. El texto masorético dice que Dios terminó su obra «el día séptimo»; la Septuaginta, el Pentateuco samaritano y la Peshitta dicen «el día sexto», probablemente para evitar que se entendiera que Dios trabajó el día de descanso.
- Génesis 4:8. En el texto masorético, Caín «dijo a Abel, su hermano», pero no se dice qué le dijo. La Septuaginta, el Pentateuco samaritano y la Vulgata conservan las palabras: «Vamos al campo». Es probablemente una omisión del copista.
- Génesis 47:31. Las mismas consonantes se leen «cama» en el texto masorético y «bastón» en la Septuaginta, que es la lectura que cita Hebreos 11:21 (ver ¿Sola Escritura, o también Magisterio y Tradición?).
- Deuteronomio 32:8. El texto masorético dice que Dios fijó los límites de los pueblos «según el número de los hijos de Israel»; un manuscrito de Qumrán dice «de los hijos de Dios», y la Septuaginta, «de los ángeles de Dios».
- Deuteronomio 32:43. La Septuaginta tiene un verso que falta en el texto masorético: «adórenlo todos los ángeles de Dios», y un manuscrito hebreo de Qumrán tiene una forma cercana («adórenle todos los dioses»). Hebreos 1:6 cita estas palabras, aunque Straubinger, en su nota, las relaciona con el Salmo 96:7, donde el texto masorético dice «todos los dioses» y la Septuaginta, la Vulgata y la Peshitta, «ángeles».
- 1 Samuel 1:24. El texto masorético dice que Ana subió al templo con «tres novillos»; la Septuaginta y un manuscrito de Qumrán, con «un novillo de tres años». El versículo siguiente menciona un solo novillo. Straubinger sigue aquí la lectura griega: «un becerro de tres años».
- 1 Samuel 14:41. La Septuaginta tiene un texto mucho más largo, que explica cómo se consultó a Dios con las suertes. El copista hebreo probablemente saltó de una palabra a otra igual y omitió lo que había en medio.
- 1 Samuel 17-18. El relato de David y Goliat es bastante más breve en la Septuaginta que en el texto masorético.
- 1 Reyes 1:18. El texto masorético dice «y ahora (ve-atá, וְעַתָּה), mi señor el rey, no lo sabes»; muchos manuscritos hebreos, la Septuaginta y la Vulgata leen «y tú (ve-atá, וְאַתָּה)». Las dos palabras se pronuncian igual y se escriben con letras distintas: un error de oído.
- Tobías. El libro se conserva en dos formas griegas, una breve y otra larga, y los fragmentos hallados en Qumrán, en arameo y en hebreo, coinciden con la larga. La Vulgata es distinta de ambas: san Jerónimo dice en su prólogo que la tradujo desde el arameo en un solo día. Straubinger sigue la Vulgata, y por eso su numeración no coincide con la de otras Biblias: la limosna que «libra de la muerte», por ejemplo, está en Tobías 4:11 y no en 4:10.
- Job 2:9. En la Septuaginta, la mujer de Job pronuncia un discurso mucho más largo que en el texto masorético.
- Salmo 21:17. El texto masorético dice «como un león, mis manos y mis pies»; la Septuaginta, «taladraron mis manos y mis pies», y un manuscrito hebreo hallado en el desierto de Judea tiene una lectura cercana a la griega. Los cristianos vieron allí un anuncio de la crucifixión. Straubinger sigue la lectura griega: «han perforado mis manos y mis pies».
- Salmo 39:7. El texto masorético dice «me has dado oídos»; la Septuaginta, «un cuerpo me has preparado», que es lo que cita Hebreos 10:5 (ver La Biblia de Jesús y los apóstoles).
- Salmo 144:13. Es un salmo alfabético, en el que cada verso empieza con una letra del alfabeto hebreo, pero en el texto masorético falta el verso de la letra nun. Un manuscrito de Qumrán y la Septuaginta lo conservan: «Fiel es el Señor en todas sus palabras».
- Isaías 1:15. El gran rollo de Isaías de Qumrán agrega al final «vuestros dedos, de iniquidad», que falta en el texto masorético.
- Isaías 3:10. El texto masorético dice «Decid al justo que le irá bien», como traduce Straubinger; la Septuaginta, «Atemos al justo, porque nos es molesto». La lectura griega es casi idéntica a Sabiduría 2:12 («Armemos lazos al justo, visto que él no es de provecho para nosotros»), y los primeros cristianos la leyeron como un anuncio de la pasión.
- Isaías 7:14. El texto hebreo dice almah, «doncella»; la Septuaginta, parthénos, «virgen», que es la palabra que cita Mateo 1:23 (ver La Virginidad perpetua de María).
- Isaías 9:8. Las consonantes DBR se leen «palabra» en el texto masorético y «muerte» (de déver, peste) en la Septuaginta.
- Isaías 49:17. El texto masorético dice «tus hijos» (banáyij); el gran rollo de Qumrán, «tus constructores» (bonáyij): las mismas consonantes, con otras vocales.
- Isaías 53:11. El texto masorético dice que el siervo «verá»; el gran rollo de Qumrán y la Septuaginta, que «verá la luz».
- Isaías 61:1. El texto masorético dice peqaj-qóaj (פְּקַח־קוֹחַ), una expresión rara que significa «apertura», y que se entendió como la apertura de la cárcel («la liberación a los encarcelados», como traduce Straubinger) o como la apertura de los ojos, que es como la leyó la Septuaginta: «la vista a los ciegos». San Lucas cita la lectura griega (Lc 4:18), y agrega «poner en libertad a los oprimidos», tomado de Isaías 58:6.
- Jeremías. El libro es aproximadamente un octavo más breve en la Septuaginta que en el texto masorético, y algunos capítulos están en otro orden. En Qumrán se encontraron manuscritos hebreos de las dos formas.
- Jeremías 27:1. El texto hebreo dice que la palabra llegó «al principio del reinado de Joakim», como traduce Straubinger, pero el resto del capítulo trata de Sedecías (Jer 27:3 y 12). Algunos manuscritos y versiones antiguas leen «Sedecías», y la Septuaginta no tiene el versículo.
- Jeremías 29:16-20. Falta en la Septuaginta, como parte de las diferencias entre las dos formas del libro.
- Amós 9:12. El texto masorético habla de poseer «el resto de Edom»; la Septuaginta, de que busque al Señor «el resto de los hombres», que es lo que cita Santiago en Hechos 15:17.
Nuevo Testamento
- Mateo 5:22. Muchos manuscritos tardíos dicen que será reo de juicio el que se enoje con su hermano «sin motivo»; los más antiguos no tienen esa palabra.
- Mateo 6:13. La doxología final del Padrenuestro, «porque tuyo es el reino, el poder y la gloria», falta en los manuscritos más antiguos; se usaba en la liturgia (la Didaché ya tiene una forma breve) y pasó al texto en muchos manuscritos.
- Mateo 11:15. Unos manuscritos dicen «el que tenga oídos, oiga»; otros, «el que tenga oídos para oír, oiga», como en otros pasajes de los evangelios.
- Mateo 27:9. San Mateo atribuye a Jeremías una cita que está sobre todo en Zacarías 11:12-13. Algunos manuscritos cambian el nombre por «Zacarías», y otros lo suprimen.
- Marcos 1:2. Los manuscritos más antiguos dicen «como está escrito en el profeta Isaías», aunque la cita une a Malaquías y a Isaías; muchos manuscritos posteriores lo cambian por «en los profetas».
- Marcos 9:29. Muchos manuscritos dicen que esa clase de demonios solo sale «con oración y ayuno»; los más antiguos tienen solo «con oración».
- Marcos 10:40. Las mismas letras griegas, escritas sin espacios, pueden leerse «sino para quienes está preparado» o «para otros está preparado», y así lo entendieron algunas versiones antiguas.
- Marcos 16:9-20. El final largo del Evangelio falta en los códices Vaticano y Sinaítico, pero está en la gran mayoría de los manuscritos, y la Iglesia lo recibe como Escritura.
- Lucas 2:14. Unos manuscritos dicen «paz en la tierra a los hombres de buena voluntad» (eudokías), y otros, «paz en la tierra, buena voluntad a los hombres» (eudokía): la diferencia es una sola letra. Los más antiguos tienen la primera lectura, que es la de la Vulgata y del Gloria de la Misa.
- Lucas 2:33. Algunos manuscritos cambian «su padre y su madre» por «José y su madre».
- Lucas 22:43-44. El ángel que conforta a Jesús y el sudor como gotas de sangre faltan en algunos manuscritos antiguos, pero están en otros igualmente antiguos, y ya los conocía san Justino en el siglo II.
- Lucas 23:17. El versículo que explica la costumbre de liberar a un preso en la fiesta falta en los manuscritos más antiguos; parece tomado de Mateo y Marcos.
- Lucas 23:34. La oración «Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen» falta en algunos manuscritos antiguos.
- Juan 1:18. Los manuscritos más antiguos, como los papiros P66 y P75, dicen «el Dios unigénito»; muchos posteriores, «el Hijo unigénito» (ver Jesucristo, verdadero Dios).
- Juan 5:3-4. El ángel que agitaba el agua de la piscina falta en los manuscritos más antiguos. Straubinger no lo incluye: pasa del versículo 36 al 38 y deja indicado el 37 entre corchetes.
- Juan 7:53-8:11. El relato de la mujer adúltera falta en los manuscritos griegos más antiguos, y en otros aparece en distintos lugares del Evangelio. La Iglesia lo recibe como Escritura.
- Hechos 6:8. Los manuscritos más antiguos dicen que Esteban estaba «lleno de gracia»; los bizantinos, «lleno de fe». Straubinger sigue la lectura más antigua: «lleno de gracia y de poder».
- Hechos 8:37. La profesión de fe del funcionario etíope antes de bautizarse («Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios») falta en los manuscritos más antiguos. Straubinger no lo incluye: pasa del versículo 36 al 38 y deja indicado el 37 entre corchetes.
- Romanos 5:1. Unos manuscritos dicen «tenemos paz con Dios» (échomen) y otros, «tengamos paz» (échōmen): en la pronunciación de la época eran iguales.
- Romanos 16:24-27. El versículo 24 falta en los manuscritos más antiguos, y la doxología final aparece en distintos lugares según los manuscritos (después de 14:23, de 15:33 o de 16:23), y en algunos falta. Straubinger pone el versículo 24 entre corchetes.
- 1 Corintios 15:54. Algunos manuscritos omiten la primera mitad del versículo, porque las dos mitades terminan con palabras casi iguales y el copista saltó de una a otra.
- Colosenses 1:14. Muchos manuscritos tardíos agregan «por su sangre», tomándolo del pasaje paralelo de Efesios 1:7.
- 1 Timoteo 3:16. Unos manuscritos dicen «Dios se manifestó en la carne» (ΘΣ, abreviatura de Theós) y otros «el cual se manifestó» (ΟΣ): la diferencia es un pequeño trazo.
- 1 Juan 5:7-8. La llamada «coma joánica» («el Padre, el Verbo y el Espíritu Santo, y estos tres son uno») falta en los manuscritos griegos antiguos; procede de manuscritos latinos y pasó al Textus Receptus. Straubinger la conserva, pero entre corchetes.
- Apocalipsis 22:19. El Textus Receptus dice «quitará Dios su parte del libro de la vida»; los manuscritos griegos dicen «del árbol de la vida». Erasmo no tenía el final del Apocalipsis en griego y lo tradujo desde la Vulgata latina, donde un manuscrito tenía ese error.
Fuentes
Versiones de la Biblia
- Biblia de Straubinger (Universidad Católica de La Plata, 2.ª ed., 2009)
- Texto hebreo masorético
- Texto griego del Nuevo Testamento
- Septuaginta (traducción griega del Antiguo Testamento)
Textos citados
- Ignacio Carbajosa, Joaquín González Echegaray y Francisco Varo, La Biblia en su entorno (Verbo Divino, 2013), lectura recomendada
- Concilio de Trento, sesión IV (1546)
- Ignacio Carbajosa, Hebraica veritas versus Septuaginta auctoritatem (Verbo Divino, 2021), lectura recomendada
- Ignacio Carbajosa, De la fe nace la exégesis (Verbo Divino, 2011), lectura recomendada
Los textos bíblicos se citan según la Biblia de Straubinger. Los textos de los Padres de la Iglesia y de los concilios se citan en traducción directa del original.
Cómo citar este tema
Para quien busca la Verdad. (2026, 19 de octubre). Problemas en la transmisión de la Escritura. Recuperado el 21 de octubre de 2026, de https://veritasveritatum.com/es/problemas-transmision/
Cita copiada
Para quien busca la Verdad