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La Iglesia que continúa desde los apóstoles

Lectura: 6 minutos · Actualizado el 18 de octubre de 2026

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Fresco del Primer Concilio de Nicea (Salón Sixtino, Biblioteca Vaticana). Vía Wikimedia Commons.

Una fe recibida de mano en mano

La fe de la Iglesia no se inventó a lo largo de los siglos: se transmitió de maestro a discípulo, desde los apóstoles. Así, el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo y su enseñanza, escrita y oral, pasaron de los apóstoles a sus discípulos, a quienes llamamos padres apostólicos, como san Clemente de Roma, san Ignacio de Antioquía o san Policarpo de Esmirna; y de estos a sus propios discípulos, como san Ireneo de Lyon. A todos ellos, y a los grandes maestros de los siglos siguientes, la Iglesia los llama Padres de la Iglesia, por la antigüedad de su testimonio, la fidelidad de su doctrina y la santidad de su vida. Lo que la Iglesia fue definiendo después no son verdades nuevas, sino una comprensión más profunda de lo que recibió (ver las objeciones de esta sección). San Pablo lo describe en una sola frase: lo que Timoteo oyó de él, debe confiarlo a hombres fieles, capaces de enseñar a otros (2 Tim 2:2). En un solo versículo aparece una cadena de cuatro generaciones: san Pablo, Timoteo, los hombres fieles capaces de enseñar y los otros a quienes ellos enseñarán. La tabla siguiente sigue esa cadena desde los apóstoles hasta san Agustín, y muestra qué creencias testimonia cada uno en sus escritos.

Las fechas son aproximadas. Cuando una relación de discipulado o un cargo no están documentados en fuentes de la época, se indica «según la tradición». Y en la última columna figura solo lo que cada autor atestigua en sus propios escritos, con la referencia: ninguno de ellos expuso toda la fe de la Iglesia, y algunos se equivocaron en puntos particulares. Por eso la fe no descansa en un Padre aislado, sino en lo que la Iglesia entera recibió y conservó (ver ¿Quién tiene la autoridad para decidir qué libros componen la Biblia?).

La columna de los años deja a la vista algo importante: entre la muerte de san Juan, hacia el año 100, y la obra de san Ireneo, hacia el 180, hay una sola generación intermedia, la de san Policarpo. Ireneo escuchó a quien había escuchado a un apóstol. Por eso su testimonio sobre la fe de la Iglesia primitiva tiene un peso que ningún autor posterior puede tener.

Deslizá para ver todas las columnas
PersonajeDiscípulo deAñosCargo en la IglesiaCreencias que testimonia
PedroJesúsm. c. 64 – 67Apóstol, cabeza de los Doce; obispo de RomaRecibe las llaves y el encargo de apacentar el rebaño (Mt 16:18-19; Jn 21:15-17); preside la Iglesia naciente (Hch 1-15). Ver La primacía de Pedro.
JuanJesúsm. c. 100Apóstol; residió en Éfeso, según la tradiciónTransmite el discurso del pan de vida (Jn 6) y recibe a María como madre (Jn 19:26-27).
PabloJesús resucitado (Hch 9:3-6; Gál 1:11-12)m. c. 64 – 67Apóstol de los gentilesTradición oral y escrita (2 Tes 2:15); presencia de Cristo en la Eucaristía (1 Cor 10:16; 11:23-29); imposición de manos (2 Tim 1:6). Ver La presencia real de Cristo en la Eucaristía, ¿Sola Escritura, o también Magisterio y Tradición?.
Timoteo (Hch 16:1-3; 1 Tim 1:2)Pablos. IColaborador de Pablo; obispo de Éfeso, según la tradiciónRecibe la imposición de manos y el encargo de transmitir la enseñanza a hombres fieles (1 Tim 4:14; 2 Tim 2:2).
Tito (Gál 2:1-3; Tit 1:4)Pablos. IColaborador de Pablo; obispo de Creta, según la tradiciónEstablece presbíteros en cada ciudad (Tit 1:5).
Marcos (Hch 12:12; 1 Pe 5:13)Pedro, según san Papíass. IEvangelista; fundador de la iglesia de Alejandría, según la tradiciónPone por escrito la predicación de Pedro.
Lucas (Col 4:14; 2 Tim 4:11)Pablos. IEvangelista; compañero de viaje de PabloEscribe el Evangelio y los Hechos a partir de lo transmitido por los testigos (Lc 1:1-4).
San Lino (2 Tim 4:21)Pedro y Pablo, según san Ireneom. c. 76Obispo de Roma, primer sucesor de PedroRecibe de los apóstoles el ministerio episcopal en Roma (Ireneo, Contra las herejías III, 3, 3).
San Clemente de Roma (Flp 4:3, según la tradición)Pedro y Pablo, según san Ireneom. c. 99Obispo de Roma, cuarto después de Pedro, Lino y Anacleto (c. 88 – 99)Sucesión apostólica; autoridad de la iglesia de Roma sobre la de Corinto; uso de Judit y Ester como Escritura; justificación por la fe que no deja de obrar el bien (Carta a los Corintios 32-33, 42, 44, 55 y 59; c. 96). Ver La sucesión apostólica, La primacía de Pedro.
San Ignacio de AntioquíaJuan, según la tradiciónc. 35 – c. 107Obispo de Antioquía, segundo sucesor de Pedro en esa sedePresencia real en la Eucaristía; obispo, presbíteros y diáconos; «Iglesia católica»; divinidad de Cristo; virginidad de María; el domingo como día del Señor; preeminencia de la iglesia de Roma, «que preside en la caridad» (Cartas, c. 107). Ver La presencia real de Cristo en la Eucaristía, La sucesión apostólica, La primacía de Pedro, La Virginidad perpetua de María, ¿Por qué Iglesia Católica Apostólica Romana?, ¿El sábado o el domingo?.
San Papías de HierápolisJuan, según san Ireneo (Eusebio duda si se trata del apóstol o de otro Juan)c. 60 – c. 130Obispo de HierápolisTransmite el origen de los evangelios de Marcos, a partir de la predicación de Pedro, y de Mateo (citado por Eusebio, Historia eclesiástica III, 39).
San Policarpo de EsmirnaJuan, según san Ireneoc. 69 – c. 155Obispo de EsmirnaTobías citado como Escritura (Carta a los Filipenses 10, 2); veneración de sus reliquias y celebración del aniversario de su martirio (Martirio de Policarpo 18; c. 155).
San JustinoUn anciano cristiano que lo llevó a la fe (Diálogo con Trifón 3-8)c. 100 – c. 165Laico, filósofo y mártirEucaristía como carne y sangre de Jesús; reunión de los cristianos el domingo; bautismo como regeneración; María, nueva Eva (Primera Apología 61, 66 y 67; Diálogo con Trifón 100; c. 155). Ver La Inmaculada Concepción, ¿El sábado o el domingo?.
San Ireneo de LyonPolicarpoc. 130 – c. 202Obispo de Lyon (desde c. 177)Sucesión de los obispos de Roma; acuerdo necesario con la iglesia de Roma; presencia real; María, nueva Eva; bautismo de niños; Baruc y Susana citados como Escritura (Contra las herejías, c. 180). Ver La presencia real de Cristo en la Eucaristía, La sucesión apostólica, La primacía de Pedro, El bautismo de niños, La Inmaculada Concepción.
San Hipólito de RomaIreneo, según el patriarca Focioc. 170 – c. 235Presbítero de Roma; mártirComentario a Daniel que incluye la historia de Susana. Se le atribuye la Tradición apostólica, que describe las ordenaciones y el bautismo de los niños pequeños, aunque la atribución es discutida. Ver El bautismo de niños, ¿Sola Escritura, o también Magisterio y Tradición?.
Clemente de AlejandríaPantenoc. 150 – c. 215Presbítero; maestro de la escuela de AlejandríaTradición no escrita recibida de los apóstoles junto a la Escritura (Stromata I, 1); uso de los libros deuterocanónicos. Ver ¿Cuál es el canon bíblico?, ¿Sola Escritura, o también Magisterio y Tradición?.
TertulianoSin maestro conocido; formado en Cartagoc. 160 – c. 220Laico según muchos estudiosos (san Jerónimo lo llama presbítero)Sucesión apostólica como prueba de la verdadera doctrina (Prescripción contra los herejes 32); ofrendas por los difuntos (La corona 3). En sus últimos años se apartó hacia el montanismo. Ver La sucesión apostólica.
OrígenesClemente de Alejandríac. 185 – c. 254Presbítero; maestro en Alejandría y CesareaBautismo de niños como tradición recibida de los apóstoles (Comentario a Romanos 5, 9); confesión de los pecados al sacerdote (Homilías sobre el Levítico 2, 4); María confiada como madre (Comentario a Juan I, 6). Algunas de sus especulaciones fueron rechazadas después por la Iglesia. Ver El bautismo de niños, ¿Sola Escritura, o también Magisterio y Tradición?, La confesión con un sacerdote.
San Gregorio TaumaturgoOrígenesc. 213 – c. 270Obispo de NeocesareaProfesión de fe en la Trinidad: un solo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo (Exposición de la fe). Ver La Santísima Trinidad.
San Cipriano de CartagoTertuliano, a quien leía a diario y llamaba «el maestro», según san Jerónimoc. 200 – 258Obispo de Cartago; mártirUnidad de la Iglesia fundada sobre Pedro (La unidad de la Iglesia 4); bautismo de los recién nacidos (Carta 64); confesión ante los sacerdotes (Los caídos 29); la Eucaristía como sacrificio (Carta 63); intercesión de los que ya partieron (Carta 60). Ver El santo sacrificio de Jesús y la Misa, El bautismo de niños, La intercesión de los santos, La confesión con un sacerdote.
San Atanasio de AlejandríaSan Alejandro de Alejandríac. 296 – 373Obispo de AlejandríaDivinidad de Cristo frente a Arrio; primera lista exacta de los veintisiete libros del Nuevo Testamento (Carta festal 39, 367). En el Antiguo Testamento dejó fuera varios deuterocanónicos, que recomendaba leer sin contarlos en el canon. Ver ¿Cuál es el canon bíblico?.
San Efrén de SiriaSan Santiago de Nísibe, según la tradiciónc. 306 – 373Diácono en Nísibe y EdesaMaría, sin mancha alguna, como Cristo (Himnos de Nísibe 27).
San Cirilo de JerusalénSin maestro conocidoc. 313 – 386Obispo de JerusalénPresencia real en la Eucaristía; oración por los difuntos en la liturgia; «Iglesia católica» como nombre propio (Catequesis XVIII, 26 y Catequesis mistagógicas 4-5; c. 350). Ver La presencia real de Cristo en la Eucaristía, El purgatorio y la oración por los difuntos, ¿Por qué Iglesia Católica Apostólica Romana?.
San Basilio MagnoFormado en Cesarea, Constantinopla y Atenasc. 330 – 379Obispo de Cesarea de CapadociaDivinidad del Espíritu Santo; tradición no escrita junto a la Escritura; el honor tributado a la imagen pasa al original (Sobre el Espíritu Santo 18, 45 y 27, 66; c. 375). Ver ¿Sola Escritura, o también Magisterio y Tradición?.
San Gregorio NaciancenoFormado en Cesarea, Alejandría y Atenasc. 329 – 390Obispo de ConstantinoplaMaría, Madre de Dios: quien no la reconoce como tal está separado de Dios (Carta 101). Ver La Maternidad Divina.
San Ambrosio de MilánEl presbítero san Simpliciano, que lo instruyó, según san Agustínc. 339 – 397Obispo de MilánVirginidad perpetua de María, la puerta cerrada de Ezequiel (La educación de la virgen 8, 52); presencia real en la Eucaristía (Los misterios 9). Ver La presencia real de Cristo en la Eucaristía, La Virginidad perpetua de María.
San JerónimoGregorio Naciancenoc. 347 – 420Presbítero; secretario del papa san DámasoVirginidad perpetua de María (Contra Helvidio); comunión con la cátedra de Pedro (Carta 15); traducción de la Vulgata. Ver La primacía de Pedro, La Virginidad perpetua de María.
San Agustín de HiponaAmbrosio354 – 430Obispo de HiponaCanon con los deuterocanónicos (La doctrina cristiana II, 8); oración por los difuntos (Confesiones IX); María exceptuada del pecado (La naturaleza y la gracia 36, 42); bautismo de niños; la autoridad de la Iglesia como garantía del Evangelio (Contra la carta de Manes 5, 6). Ver El bautismo de niños, El purgatorio y la oración por los difuntos, ¿Cuál es el canon bíblico?.

Lo que se comenzó a negar a partir del siglo XVI

Lo que la Iglesia había creído durante mil quinientos años, y en algunos casos desde mucho antes, como la oración por los difuntos, algunos hombres del siglo XVI decidieron negarlo, por su propio juicio sobre la Escritura. Es como si alguien se levantara una mañana y decidiera que verdades creídas durante siglos dejan de ser ciertas porque él las lee de otro modo.

Los reformadores del siglo XVI no negaron las mismas cosas. Lutero, por ejemplo, conservó la presencia real (aunque la explicó de otro modo), el bautismo de niños y la virginidad perpetua de María. La tabla siguiente muestra, para cada creencia, desde cuándo está atestiguada y quiénes la rechazaron.

CreenciaAtestiguada desdeRechazada en el siglo XVI por
La Tradición junto a la Escritura (¿Sola Escritura, o también Magisterio y Tradición?)s. I (2 Tes 2:15); Ireneo, BasilioLutero, Zuinglio y Calvino, con el principio de la «sola Escritura»
Los libros deuterocanónicos (¿Cuál es el canon bíblico?)s. I – II: Clemente, Policarpo, IreneoLutero, que los apartó en un apéndice; Zuinglio y Calvino
La primacía del obispo de Roma (La primacía de Pedro)s. I – II: Clemente, Ignacio, IreneoTodos los reformadores
La sucesión apostólica y el sacerdocio ministerial (La sucesión apostólica)s. I: Clemente; s. II: Ignacio, IreneoLutero, Zuinglio y Calvino; los anglicanos conservaron el episcopado
La presencia real en la Eucaristía (La presencia real de Cristo en la Eucaristía)s. II: Ignacio, Justino, IreneoZuinglio, que la redujo a un símbolo; Calvino, que la entendió como presencia solo espiritual. Lutero la conservó
La Misa como sacrificios. I: Didaché; s. III: CiprianoLutero, Zuinglio y Calvino
El bautismo de niños (El bautismo de niños)s. II – III: Ireneo, Orígenes, CiprianoLos anabaptistas. Lutero, Zuinglio y Calvino lo conservaron
La confesión con un sacerdote (La confesión con un sacerdote)s. I: Didaché; s. III: Orígenes, CiprianoZuinglio y Calvino. Lutero la mantuvo como práctica recomendada, no como obligación
La oración por los difuntos y el purgatorio (El purgatorio y la oración por los difuntos)s. II: Abercio; s. III: TertulianoLutero, sobre todo desde 1530; Zuinglio y Calvino
La intercesión de los santos (La intercesión de los santos)s. III: Cipriano, inscripciones de los peregrinosLutero, Zuinglio y Calvino
Las imágenes sagradas (Las imágenes sagradas)s. III: catacumbas, Dura EuroposZuinglio y Calvino. Lutero las toleró
La justificación por la fe que obra por la caridad (¿Nos salva solo la fe?)s. I: Clemente de RomaLutero, Zuinglio y Calvino, con el principio de la «sola fe»
María, Madre de Dios (La Maternidad Divina)s. II: Ignacio, Ireneo; definida en Éfeso (431)Aceptada por los primeros reformadores; la piedad mariana se abandonó después en el protestantismo
La virginidad perpetua de María (La Virginidad perpetua de María)s. IV: Ambrosio, Jerónimo, AgustínNinguno de los primeros reformadores; la rechazaron protestantes posteriores

Fundamentos bíblicos (4)

  • 2 Tim 2:2 · Trasmítelo a hombres fieles
    «Y lo que me oíste en presencia de muchos testigos, eso mismo trasmítelo a hombres fieles, los cuales serán aptos para enseñarlo a otros.»2 Tim 2:2, Biblia de Straubinger

    La fe pasa de Pablo a Timoteo, de Timoteo a hombres fieles, y de ellos a otros: la cadena que muestra la tabla de este tema.

  • 1 Cor 11:2 · Las tradiciones que os he transmitido
    «Os alabo de que en todas las cosas os acordéis de mí, y de que observéis las tradiciones conforme os las he transmitido.»1 Cor 11:2, Biblia de Straubinger

    Pablo alaba a los corintios por conservar lo que les transmitió.

  • 1 Cor 15:3 · Lo que yo mismo recibí
    «Porque os trasmití ante todo lo que yo mismo recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras;»1 Cor 15:3, Biblia de Straubinger

    El mismo Pablo transmite lo que recibió de quienes lo precedieron.

  • 2 Tes 2:15 · De palabra o por carta
    «Así pues, hermanos, estad firmes y guardad las enseñanzas que habéis recibido, ya de palabra, ya por carta nuestra.»2 Tes 2:15, Biblia de Straubinger

    La enseñanza apostólica se conserva tanto escrita como transmitida de viva voz.

Objeciones (3)

  • Los primeros cristianos no eran católicos, sino comunidades sencillas parecidas a las evangélicas

    La tabla de este tema muestra lo contrario: obispos, presbíteros y diáconos, la presencia real en la Eucaristía, la sucesión apostólica y la preeminencia de Roma aparecen desde fines del siglo I.

  • Los dogmas son agregados posteriores: la Iglesia cambió con el tiempo

    Una cosa es cambiar y otra desarrollarse. Hacia el año 434, san Vicente de Lerins lo explicó con la imagen del cuerpo que crece: un niño y un anciano son la misma persona, aunque el cuerpo haya crecido (Conmonitorio 23). La Iglesia comprende más profundamente lo que recibió, pero no agrega nada distinto.

  • Los Padres de la Iglesia se contradicen entre sí

    En algunos puntos particulares, sí, y la tabla lo muestra. Por eso la fe no descansa en un Padre aislado, sino en lo que la Iglesia entera recibió y conservó.

    Y aun en sus desacuerdos, todos los Padres de la Iglesia, sin excepción, reconocen la autoridad de la Iglesia para enseñar la doctrina que obliga a los fieles. Todos remiten a la enseñanza recibida de los apóstoles y custodiada por ella: san Ireneo, a la tradición conservada por los obispos (Contra las herejías III, 3, 1); san Cipriano, a la unidad de la Iglesia (La unidad de la Iglesia 6); san Agustín, a la autoridad de la Iglesia católica, sin la cual no creería en el Evangelio (Contra la carta de Manes 5, 6); y san Vicente de Lerins, a lo que se creyó «en todas partes, siempre y por todos» (Conmonitorio 2). Cuando discrepaban, era la Iglesia la que resolvía. El caso de Tertuliano lo confirma: para dejar de aceptar su enseñanza, tuvo que apartarse de la Iglesia y seguir a los montanistas, y por eso la Iglesia no lo cuenta entre los Padres, sino entre los escritores eclesiásticos.

Fuentes

Versiones de la Biblia

  • Biblia de Straubinger (Universidad Católica de La Plata, 2.ª ed., 2009)

Textos citados

  • San Ireneo de Lyon, Contra las herejías III, 3, 3-4 (c. 180)
  • Eusebio de Cesarea, Historia eclesiástica III, 39 y V, 20 (c. 325)
  • San Jerónimo, Varones ilustres 53 (392)
  • San Agustín, Confesiones VIII, 2 (c. 397)
  • Obras de los Padres citadas en la tabla, con su fecha
  • San Vicente de Lerins, Conmonitorio 23 (c. 434)

Los textos bíblicos se citan según la Biblia de Straubinger. Los textos de los Padres de la Iglesia y de los concilios se citan en traducción directa del original.

Cómo citar este tema

Para quien busca la Verdad. (2026, 18 de octubre). La Iglesia que continúa desde los apóstoles. Recuperado el 21 de octubre de 2026, de https://veritasveritatum.com/es/iglesia-desde-los-apostoles/

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